Resumen
Contexto y objetivo
Este texto es la tesis de grado en Teología de Javier Giraldo Moreno, S.J., presentada en 1977. Su propósito central es explorar la especificidad metodológica de la Teología de la Liberación latinoamericana, confrontándola con la teología dominante (europea o «nordatlántica») y mostrando cómo surge de una nueva manera de entender el conocimiento teológico, ligado a la práctica histórica y la liberación de los oprimidos.
Estructura y contenidos principales
Introducción
- Esta monografía explora la especificidad metodológica de la Teología de la Liberación y su replanteamiento del conocimiento teológico.
- La Teología de la Liberación no puede aislarse de la experiencia histórica de dominación que ha vivido América Latina, la cual se ha elevado a un nivel consciente.
- La controversia con la teología «dominante» es un medio de clarificación teórica para esta monografía.
- La monografía distingue dos facetas en los autores estudiados: la crítica y la expositiva.
- Se concluye que la Teología de la Liberación se fundamenta en una nueva concepción del conocer humano.
- Esto llevó a buscar su confrontación con otras corrientes epistemológicas para precisar mejor su estatus científico.
- El trabajo inicial fue aprobado y se procedió a una selección bibliográfica y una lectura por temas.
- Se acepta que los resultados son una parte de la materia propuesta, pero que son suficientes para las conclusiones.
- Se reconoce que la investigación debe continuar evolucionando en trabajos futuros.
- El proceso de reflexión iniciado en el texto debe permanecer abierto.
Capítulo I: Notas históricas sobre la Teología de la Liberación
- Este capítulo busca las raíces históricas de la Teología de la Liberación, ligadas a la práctica de los cristianos latinoamericanos en un contexto de condicionamientos teológicos.
- Enrique Dussel periodifica la historia de la teología en América Latina, reconociendo que es «hija» de la teología europea pero distinta, ya que surge en un mundo periférico.
- La teología del Centro y la de la Periferia reflejan el antagonismo socio-político entre un continente dominador y otro dominado, donde la teología puede tener una función ideológica.
- Dussel considera la predicación de Fray Antonio de Montesinos en 1511 como el nacimiento de la Teología de la Liberación, destacando a Bartolomé de las Casas, José de Acosta y Bernardino de Sahagún.
- La segunda época (1553-1808) se caracteriza por una teología de la cristiandad colonial, imitadora de la Segunda Escolástica y con condicionamientos ideológicos.
- La tercera época (desde 1808) es una teología práctico-política ante la emancipación neocolonial, expresada fuera de las cátedras en púlpitos, proclamas y periódicos.
- La cuarta época (1831-1930) se cierra en una posición conservadora, provinciana y en retraso.
- La quinta época (1930-1962) es la de la «Nueva Cristiandad», una teología militante que asume un ethos burgués y la idea de «Acción Católica».
- La sexta época, la de la Teología de la Liberación (desde 1962), se divide en tres tiempos: preparación (1962-1968), formulación (1968-1972) y cautiverio y exilio (desde 1972).
- El surgimiento de esta teología se enmarca en una nueva comprensión del subdesarrollo, no como un atraso, sino como el resultado histórico del desarrollo de otros países, según la «Teoría de la Dependencia».
Capítulo II: Desarrollo de la crítica a la teología dominante
- La Teología de la Liberación se distingue de la teología académica dominante porque sospecha que toda idea tiene que ver con la situación social presente.
- Ignacio Ellacuría critica los supuestos filosóficos del método teológico «no latinoamericano», que aísla el conocimiento de la acción humana.
- Ellacuría sostiene que todo conocimiento está condicionado por su momento histórico y que la actividad teórica tiene «momentos de opción» que no son puramente teóricos.
- Jon Sobrino compara la teología europea y la latinoamericana, señalando que la primera responde al desafío de la «primera ilustración» (Kant), que busca la liberación de la razón.
- Sobrino afirma que la teología latinoamericana responde al desafío de la «segunda ilustración» (Marx), que plantea la liberación de la miseria de la realidad y exige una nueva manera de actuar.
- Gustavo Gutiérrez define la teología como una reflexión crítica que opera en sentido inverso a una ideología, evitando el fetichismo y la idolatría.
- La crítica de Hugo Assmann muestra que la teología dominante ha privilegiado el decir sobre el hacer, falsificando el primado del amor evangélico.
- José Míguez Bonino critica que la teología tradicional ha tenido un punto de partida «neutral», ignorando que la neutralidad es una ideología que beneficia al statu quo.
- Para los teólogos de la liberación, la fe es un «acto de inserción» en la realidad para transformarla, en contraposición a la fe como una simple «doctrina».
- La teología se convierte en una «gnosis» (un saber) cuando la investigación se hace sobre libros y la realidad del pueblo oprimido queda al margen.
Capítulo III: Los postulados metodológicos de la Teología de la Liberación
- El método en la Teología de la Liberación se concibe como parte integrante de la actividad teológica, no como un esquema abstracto.
- El método involucra ya una nueva concepción de la fe y del inteligir humano.
- La Teología de la Liberación se entiende como una «inteligencia de la fe», pero con una concepción de la «inteligencia» y de la «fe» diferente a la de otras teologías.
- Esta teología es una reflexión crítica de la praxis histórica de los cristianos a la luz de la Palabra del Señor.
- La Teología de la Liberación presupone que el conocimiento teológico está determinado por el contexto histórico.
- Se da una nueva concepción del conocimiento, ligada a la transformación.
- Para Gustavo Gutiérrez, la realidad histórica es el lugar privilegiado del que se parte y al que se regresa en el proceso del conocer.
- La praxis transformadora no es solo el momento de encarnación de una teoría, sino la matriz de un conocimiento auténtico.
- Según Hugo Assmann, esta teología se entiende como «palabra segunda» en relación con la «palabra primera» de las ciencias humanas, que constituyen su «punto de partida contextual».
- Se establece una «hermenéutica circular» donde la experiencia de la realidad lleva a reinterpretar la Escritura y a elaborar una nueva interpretación que considere los datos de la realidad.
Capítulo IV: La Teología de la Liberación como un replanteamiento del conocer teológico
- Este capítulo final concluye que la Teología de la Liberación constituye un replanteamiento del conocimiento teológico.
- El texto confronta la Teología de la Liberación con la concepción tradicional de la teología, basada en el pensamiento aristotélico-tomista.
- La teología tradicional concebía el saber como la aprehensión de ideas fijas y la realidad como algo compartimentado.
- En la concepción clásica, la teología era una «ciencia» que partía de los «artículos de la fe» como principios no demostrables.
- La Teología de la Liberación, en cambio, asume una nueva concepción del conocer humano.
- La revelación en la teología tradicional se expresaba como una afirmación de Dios a través de palabras, y las obras eran secundarias.
- La teología tradicional se mantuvo homogénea en sus problemas y métodos hasta hace 30 años.
- Se introduce la epistemología genética de Jean Piaget, que sostiene que el conocer no es una simple contemplación sino una construcción.
- También se menciona la «teoría crítica» de Max Horkheimer, que sostiene que el conocimiento no es neutral y está condicionado por la estructura social y la praxis.
- La Teología de la Liberación se equipara con la «sabiduría» en el sentido de que no hay una separación entre ciencia (razón) y sabiduría (valores), y el ser humano no debe partir su personalidad entre ambas.
Conclusión general
La Teología de la Liberación representa un corte epistemológico respecto a la teología tradicional. No es solo un cambio de temas, sino una nueva forma de conocer y hacer teología, que nace del compromiso con los oprimidos y que entiende la fe como praxis liberadora. Esta aproximación cuestiona radicalmente la neutralidad de la teología académica y exige una revisión de sus fundamentos filosóficos, políticos e ideológicos.
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