Camilo entonces y ahora

Resumen

«Camilo, entonces y ahora» es una obra que recopila artículos del sacerdote jesuita Javier Giraldo Moreno escritos entre 2006 y 2016, los cuales examinan el pensamiento y la obra de Camilo Torres Restrepo, así como su relevancia en la actualidad colombiana. El libro explora la visión de Camilo Torres sobre la justicia social, la transformación de estructuras y su crítica al capitalismo, contrastándola con el contexto político y económico de Colombia. Además, se analiza la relación entre su fe cristiana y su compromiso revolucionario, proponiendo el «amor eficaz» como el eje central de su teología y acción. La obra también examina la pertinencia de la «Plataforma del Frente Unido» y los desafíos para construir una sociedad alternativa, donde la democratización de los medios, la justicia y una economía al servicio del pueblo son fundamentales. Finalmente, el texto incluye «registros oníricos» donde Camilo Torres «regresa» para dialogar sobre los problemas del país y la necesidad de una revolución impulsada por el amor fraterno.

  • Prólogo
    Este prólogo, escrito por Daniel Libreros Caicedo, introduce la obra de Javier Giraldo Moreno S.J. como una compilación de artículos sobre el pensamiento y la vigencia de Camilo Torres Restrepo entre 2006 y 2016. Se destaca el compromiso del padre Giraldo con el ideario camilista y la Teología de la Liberación, así como su defensa de los oprimidos. El texto resalta la relación entre el pasado y el presente en la acción transformadora, haciendo alusión a la Eucaristía como un momento de confrontación y al «Libro de los Muertos» del antiguo Egipto para enfatizar la importancia de no perder la memoria. Se explora la «afinidad electiva» entre el pensamiento de Camilo y las «Tesis sobre la Historia» de Walter Benjamin, rechazando el positivismo y propugnando por una acción que confronte el capitalismo globalizado y mantenga viva la memoria de los oprimidos. El prólogo también menciona la conexión del camilismo con la Teología de la Liberación y la «Filosofía de la Liberación» del Papa Francisco, evidenciando la continua relevancia de las convicciones de Camilo Torres.
  • (Páginas: 7-22)
  • Camilo, entonces y ahora
    Este capítulo, originalmente un prólogo de 2010, reflexiona sobre la distancia temporal desde la muerte de Camilo y cómo su legado debe ser interpretado de manera interactiva, donde pasado y presente se transforman y desafían mutuamente, en lugar de visiones narcisistas o positivistas. Javier Giraldo relata su experiencia indirecta del impacto de Camilo y la controversia que generó en la Iglesia y la sociedad colombiana, especialmente por su audacia al señalar la «monstruosidad de la injusticia» y la «profunda incoherencia de los cristianos». El capítulo detalla la evolución de la fe cristiana de Camilo, desde sus lecturas tradicionales en el seminario hasta su compromiso con la Teología de la Liberación y su convicción de que el amor al prójimo debía ser «eficaz». Se aborda su postura frente al marxismo y el anticomunismo, donde distinguió entre ideologías y propuestas socioeconómicas, y su propuesta pastoral que priorizaba el amor de entrega y la acción sobre el culto externo, considerando la revolución como un «imperativo cristiano».
    (Páginas: 23-66)
  • La Colombia que Camilo soñó
    Este capítulo describe la visión de Camilo Torres para una sociedad alternativa, articulada principalmente a través de la Plataforma del Frente Unido, que buscaba una Colombia más justa, menos opresora y más humana. Los ejes de su sueño incluían una reforma agraria radical donde «la tierra es del que la trabaja» y debía ser expropiada sin indemnización, dada la histórica concentración injusta de la propiedad. Propuso una reforma urbana que garantizara la vivienda como un derecho, no como una mercancía, y un modelo económico planificado por el Estado que nacionalizara sectores clave como la banca, la salud, la educación y los recursos naturales para servir al bien común y no al lucro privado. También abogó por un poder político en manos de las mayorías, relaciones internacionales equitativas, una fuerza pública que sirviera a todo el pueblo y no a élites, una cultura desalienada y solidaria, y una justicia no politizada. Todo este proyecto estaba teñido por el «amor eficaz,» entendido como la acción estructural para satisfacer las necesidades básicas de la mayoría.
    (Páginas: 67-110)
  • Camilo regresa Registros oníricos
    Este capítulo narra un sueño en el que Javier Giraldo se encuentra con un Camilo Torres resucitado, quien desea volver a dialogar con su país, lo que para Giraldo simboliza la resistencia de su memoria a ser sepultada. Camilo asiste a una reunión de poderosos gremios, donde critica el «desarrollo» impulsado por la lógica del lucro y la destrucción ambiental, señalando que las condiciones de miseria y violencia han empeorado desde su época. Posteriormente, en una comunidad marginal, se vive una «auténtica Eucaristía» de compartición y fraternidad, que Camilo contrasta con el culto formal de la Iglesia. Más tarde, en una asamblea de un movimiento político de izquierda, Camilo expresa su preocupación por los «vicios tradicionales» de la política, la falta de conexión con las bases populares y la excesiva confianza en mecanismos controlados por las minorías, instando a «amar con un amor eficaz» a los oprimidos. El sueño concluye con Camilo fusionándose con una manifestación popular, simbolizando su transformación en un cuerpo colectivo que clama por justicia y dignidad.
    (Páginas: 111-138)
  • Reflexiones homiliéticas
    En esta homilía conmemorativa, Javier Giraldo enfatiza que evocar la memoria de Camilo es un acto «peligroso y desestabilizador» que reta a abandonar la complacencia ante la injusticia. La Eucaristía es presentada como un momento de confrontación entre el pasado y un compromiso transformador con el futuro, donde la muerte interactúa con la vida. Camilo entendió el cristianismo como una vida centrada en el amor eficaz, que desenmascara la hipocresía de una fe sin acciones concretas para cambiar estructuras sociales, y que la fe se testimonia en el apasionamiento por plasmar valores en la realidad. Destacó a los oprimidos como jueces de nuestras vidas, afirmando que la lucha revolucionaria era cristiana y sacerdotal para realizar el amor al prójimo. Su renuncia a presidir la Eucaristía, inspirada en Mateo 5,23-24, fue un gesto profético que criticaba un culto separado de la injusticia, anticipando una «Eucaristía del futuro» auténtica después de la revolución. El capítulo también aborda la controvertida opción de Camilo por la lucha armada, defendiéndola como un último recurso frente a la violencia del Estado, y su muerte es vista como un sacrificio coherente en la búsqueda del amor eficaz, dejando su cuerpo sin tumba como símbolo de un mensaje viviente e interpelador.
    (Páginas: 139-152)
  • Reencuentros
    Este capítulo subraya las notables convergencias entre el pensamiento del Papa Francisco y Camilo Torres, presentando este paralelismo como un «reencuentro» en la comprensión del cristianismo y el compromiso social. Se exploran doce temas clave, destacando la idea central de que el amor es la esencia del cristianismo, y debe ser un «amor de entrega» y «eficaz», manifestándose en acciones concretas por el prójimo. Ambos líderes critican una fe puramente ritualista y externa, argumentando que no basta ser bautizado sin un compromiso real con la justicia social. Reconocen la importancia de la ciencia y la técnica para comprender y transformar las realidades naturales, integrándolas con la fe sin separarlas. Se enfatiza una fe que impulsa a «salir a las periferias» y a involucrarse activamente en procesos liberadores, sin evadir los conflictos sociales. Tanto Camilo como Francisco denuncian un sistema excluyente y globalizado que prioriza la ganancia sobre la dignidad humana, generando miseria y destruyendo el planeta, y afirman el imperativo de un cambio radical de estructuras para sanar las raíces de la pobreza. La misericordia, para ambos, exige la revolución, un cambio de poder de la minoría a la mayoría para garantizar el bienestar general y el cumplimiento de las obras de caridad de manera estructural. Comparten la convicción de creer y trabajar «con» los pobres, no solo «para» ellos, reconociéndolos como protagonistas del cambio y fuente de valores revolucionarios. Abogan por la participación de laicos y sacerdotes en la lucha por la justicia, trascendiendo las diferencias ideológicas y religiosas para unirse en la acción. Finalmente, ambos entienden que la violencia es engendrada por estructuras injustas y que la paz social requiere justicia, negándose a ser cómplices de una paz superficial que legitima la opresión.
    (Páginas: 153-190)
  • Explorando el ADN del amor eficaz
    Este capítulo se centra en el concepto de «amor eficaz» como el eje integrador del pensamiento y la acción de Camilo Torres, interpretándolo a través del análisis de Eric Fromm en «El Arte de Amar». Fromm identifica la «separatidad» como la raíz de la angustia humana y el amor como la solución plena, distinguiendo entre un amor maduro (activo, basado en el cuidado, la responsabilidad, el respeto y el conocimiento) y formas inmaduras o simbióticas. Se critica cómo el capitalismo neoliberal falsifica el amor, convirtiéndolo en una transacción de mercado y generando «autómatas» incapaces de conexión genuina. Fromm también diferencia la fe racional (convicción independiente) de la irracional (creencia en autoridades externas), y resalta la importancia de la objetividad (superación del narcisismo) y la fe en la humanidad. El capítulo concluye que la vida de Camilo encarna perfectamente el amor eficaz de Fromm, mostrando cómo su compromiso con la justicia y los más excluidos era una manifestación de su profunda fe y su visión de Dios como referente de valores sociales. Se plantean desafíos actuales para el amor eficaz, como ir a contracorriente de la cultura del unanimismo y la manipulación mediática, consolidar espacios de diálogo alternativos y trabajar por la unidad de los oprimidos, siempre con coraje y capacidad de riesgo.
    (Páginas: 191-212)
  • ¿Por qué somos camilistas?
    Este capítulo final define el «camilismo» como una identidad ético-política surgida del testimonio y proyecto de Camilo Torres, que se resiste a ser olvidado. Sus rasgos distintivos incluyen el rechazo a toda etiqueta que encubra lo contrario de lo que pregona, priorizando la autenticidad sobre la forma. Los camilistas creen que la única estructura política legítima es aquella donde las mayorías toman las decisiones para lograr el «buen vivir» y satisfacer las necesidades básicas. Abogan por una acción política honesta que trascienda partidismos, ideologías y credos para unificar al pueblo en torno a propuestas concretas que beneficien a la mayoría. Rechazan el caudillismo personalista, promoviendo un liderazgo de servicio que obedezca a las bases, sintetizado en principios como «obedecer y no mandar». Mantienen una desconfianza crítica hacia las estructuras del Estado y el Establecimiento que manipulan y enajenan, como las elecciones y los medios desinformativos, considerando la resistencia como esencial para no legitimarlos. Finalmente, el criterio central de todas sus propuestas es la situación descarnada de los excluidos, explotados y oprimidos, quienes son los «jueces definitivos» de la validez de las acciones, siendo el «amor eficaz» la única respuesta auténtica a esta realidad.
    (Páginas: 211-215)

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