Tras 60 años de una ausencia impuesta por el silencio y la desaparición forzada, la memoria de Camilo Torres Restrepo ha dejado de ser un rastro perdido en las selvas de Santander para convertirse en una presencia tangible. Como parte de esa «familia social» que se niega a olvidar, comparto con ustedes lo que ha significado este proceso de búsqueda y recepción de sus restos, un hito que no me pertenece a mí, sino al pueblo colombiano que se identifica con su legado.
La persistencia contra el olvido
La desaparición de Camilo no fue un accidente, sino una estrategia militar deliberada para evitar que su tumba se convirtiera en un símbolo de resistencia. Durante décadas, su paradero fue un secreto guardado bajo llave por la justicia penal militar. Sin embargo, la investigación humanitaria y extrajudicial de la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), iniciada en 2019, logró desentrañar la ruta de su cuerpo desde aquel fatídico combate en Patio Cemento hasta el cementerio de Bucaramanga.
A pesar de que el Instituto de Medicina Legal presentó dilaciones que consideramos motivadas más por razones políticas que científicas, la evidencia recolectada por la UBPD fue concluyente. La triangulación de información histórica, análisis antropológicos y una coincidencia genética con su padre, el Dr. Calixto Torres, confirmaron que el cuerpo recuperado es efectivamente el de nuestro hermano Camilo.
Un ritual de recepción y memoria
El pasado domingo 15 de febrero de 2026, tuve el honor de recibir formalmente los restos de Camilo en un acto de absoluta intimidad y dignidad. No fue una simple entrega administrativa; fue un ritual de «entrega digna» rodeado de compañeros sacerdotes que han persistido en esta misma búsqueda.
- Símbolos presentes: Sobre la urna depositamos ornamentos que Camilo utilizó en su vida sacerdotal y utilizamos agua bendita en un ritual de acogida.
- Palabra y Canto: Recordamos sus textos del evangelio, sus proclamas en el periódico Frente Unido y entonamos aquellas canciones que a lo largo de los años han mantenido viva su imagen en el corazón de las regiones.
Recibí esta urna no como un logro personal, sino en representación de los miles de buscadores y buscadoras de este país, como lo fue su madre Isabel Restrepo, quien murió sin conocer el paradero de su hijo.
El hallazgo de Camilo Torres: una búsqueda humanitaria
Rueda de prensa sobre la investigación humanitaria y extrajudicial en el caso del sacerdote y sociólogo Camilo Torres Respreto, persona dada por desaparecida en el marco del conflicto armado colombiano.
Hacia la Universidad Nacional
Como buscador y custodio de estos restos, mi responsabilidad ahora es asegurar que su morada definitiva sea un espacio de encuentro. Por ello, se ha dispuesto que Camilo regrese a la Universidad Nacional de Colombia, donde fue capellán, profesor y cofundador de la Facultad de Sociología.
Allí, en la capilla Cristo Maestro, se ha preparado un nicho donde el público podrá acceder para mantener esa comunicación espiritual con su pensamiento. Camilo no regresa para ser un objeto de culto estático, sino para interpelarnos sobre la vigencia del «amor eficaz»: esa necesidad imperativa de transformar las estructuras sociales para que la justicia no sea un privilegio de pocos, sino una realidad para las mayorías.
Esta victoria sobre la desaparición forzada nos demuestra que, no importa cuánto tiempo pase, la búsqueda de nuestros 135,000 desaparecidos debe continuar con la misma tenacidad.
Ver también:
- La Unidad de Búsqueda halló, identificó y entregó dignamente al padre Camilo Torres, Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas
- Camilo Torres: vida, lucha y legado a 60 años de su asesinato, Señal Colombia
- Camilo Torres – 60 años de amor eficaz, Camilo Vive
- Las dudas que han retrasado la entrega del cuerpo de Camilo Torres a la Universidad Nacional, El Espectador
