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	<title>desde los m&#225;rgenes</title>
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		<title>desde los m&#225;rgenes</title>
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		<title>Homil&#237;a en el quinto aniversario de la masacre de Mulatos y La Resbalosa, San Jos&#233; de Apartad&#243;</title>
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		<dc:creator>Javier Giraldo M. , S.J.</dc:creator>

<category domain="http://javiergiraldo.org/spip.php?rubrique16">Despedidas y evocaciones</category>


		<description>&quot;All&#237; se produjo el &#250;ltimo rasgo de la m&#225;s fina y delicada ternura, cuando Natalia empac&#243; algo de ropa para que su hermanito Santiago la llevara en ese misterioso viaje que ella no alcanzaba a comprender. Con ese precioso gesto de inocente ternura se cerr&#243; la vida de Natalia, de Santiago y de Alfonso. Segundos despu&#233;s, sus cuerpos ser&#237;an desmembrados y sepultados en pedazos en aquellas dos estrechas fosas medio escondidas en el cacaotal. Varios de aquellos esclavos de la muerte confesar&#237;an (...)

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 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;span class='spip_document_197 spip_documents spip_documents_center' &gt;
&lt;img src='http://javiergiraldo.org/IMG/jpg/06SJA-2.jpg' width=&quot;448&quot; height=&quot;336&quot; alt=&quot;&quot; /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&quot;All&#237; se produjo el &#250;ltimo rasgo de la m&#225;s fina y delicada ternura, cuando Natalia empac&#243; algo de ropa para que su hermanito Santiago la llevara en ese misterioso viaje que ella no alcanzaba a comprender. Con ese precioso gesto de inocente ternura se cerr&#243; la vida de Natalia, de Santiago y de Alfonso. Segundos despu&#233;s, sus cuerpos ser&#237;an desmembrados y sepultados en pedazos en aquellas dos estrechas fosas medio escondidas en el cacaotal. Varios de aquellos esclavos de la muerte confesar&#237;an despu&#233;s que sintieron revolverse su conciencia y comprendieron que jam&#225;s podr&#237;an alejar de s&#237; el tormento de esa macabra memoria. Natalia y Santiago, Alfonso y Sandra emprendieron ciertamente un viaje sin regreso para alejarse del infierno creado por un Estado criminal, pero su ruta los llevar&#237;a a las estancias del Dios de la Vida donde la ternura inocente no es jam&#225;s tocada por la muerte. Desde ese Reino de la Vida nos acompa&#241;an intensamente&quot;.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;&lt;b&gt;&lt;font size=&quot;4&quot;&gt;Homil&#237;a en el quinto aniversario de la masacre de Mulatos y La Resbalosa [San Jos&#233; de Apartad&#243;]&lt;br /&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;span class='spip_document_198 spip_documents spip_documents_center' &gt;
&lt;img src='http://javiergiraldo.org/local/cache-vignettes/L448xH336/01SJA-01b8b.jpg' width='448' height='336' alt=&quot;&quot; style='height:336px;width:448px;' class='' /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;perpetrada el 21 de febrero de 2005&lt;/font&gt;&lt;/b&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;El paso del tiempo va transformando nuestra memoria, la va enriqueciendo, la va profundizando, y nos ayuda a entender mejor lo que antes entend&#237;amos s&#243;lo parcialmente. Es como ir subiendo una monta&#241;a, y a medida que la vamos escalando, vamos viendo m&#225;s completo el paisaje del valle que qued&#243; abajo. Cuando est&#225;bamos muy abajo, en el nivel mismo del valle, no pod&#237;amos abarcar con la mirada el conjunto del paisaje, los bosques, los r&#237;os, las quebradas y las colinas, pero a medida que vamos ganando altura y tomando distancia, el paisaje se nos va ofreciendo m&#225;s completo.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Hace cinco a&#241;os est&#225;bamos apabullados por el dolor, por la indignaci&#243;n, por el terror. Esos sentimientos tambi&#233;n nos imped&#237;an percibir muchas dimensiones de lo que hab&#237;a pasado. Est&#225;bamos traumatizados. El dolor era demasiado grande y est&#225;bamos demasiado cerca de los acontecimientos que nos envolv&#237;an y nos quitaban perspectiva. Casi ni hab&#237;amos tenido tiempo de organizar y entender lo que hab&#237;amos visto, lo que hab&#237;amos vivido.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Pregunt&#233;monos: &#191;en estos cinco a&#241;os qu&#233; hemos sabido?; &#191;qu&#233; hemos entendido?; &#160;&#191;qu&#233; hemos reflexionado?; &#191;c&#243;mo miramos lo que pas&#243;?&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;span class='spip_document_193 spip_documents spip_documents_center' &gt;
&lt;img src='http://javiergiraldo.org/local/cache-vignettes/L448xH336/03SJA-4f305.jpg' width='448' height='336' alt=&quot;&quot; style='height:336px;width:448px;' class='' /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Hemos sabido algo m&#225;s sobre las circunstancias que envolvieron la muerte de LUIS EDUARDO: supimos que el d&#237;a 20 no quiso ir a cosechar el cacao porque sinti&#243; bombardeos y explosiones y vio todo militarizado, pero al d&#237;a siguiente se decidi&#243; a enfrentarse con el que fuera, afirmando sus derechos. Supimos que su hermano le insisti&#243; en que se devolviera pero &#233;l no quiso; confi&#243; en que respetar&#237;an su derecho de persona civil. Conocimos despu&#233;s la grabaci&#243;n de su entrevista a los diputados de Valencia, Espa&#241;a, realizada un mes antes de su muerte, y hemos escuchado muchas veces, con su propia voz, esa frase que tanto nos ha impresionado: &#8220;Hoy estamos hablando, ma&#241;ana podemos estar muertos&#8221;, frase que reflejaba su conciencia de que viv&#237;a en un contexto terrible de violencia, pero que esa violencia no lo hac&#237;a renunciar a su proyecto de comunidad de paz. En la misma entrevista dijo: &#8220;mientras estemos, nuestros proyectos de vida siguen&#8221;, frase que refleja la convicci&#243;n que &#233;l ten&#237;a de que el proyecto de comunidad era m&#225;s grande que su propia vida y de que val&#237;a la pena sacrificarle le vida. Nos hemos preguntado tal vez muchas veces si Luis Eduardo ser&#237;a acaso un hombre que despreciaba la vida, pero no, si alguien defend&#237;a la vida, buscando siempre estrategias nuevas de defensa, era &#233;l; m&#225;s bien ten&#237;a la convicci&#243;n de que la vida no se pod&#237;a destruir ni siquiera con la muerte y de all&#237; sacaba su fuerza para enfrentar todas las amenazas como algo que no pod&#237;a llegar a destruir lo que m&#225;s val&#237;a en &#233;l y en la Comunidad. Hemos mirado muchas veces su vida hacia atr&#225;s y hasta su muerte y lo hemos valorado como un verdadero l&#237;der que encarnaba los ideales de la Comunidad de Paz. En las exequias colectivas, hace 5 a&#241;os, le&#237;mos esta frase de Jes&#250;s en el Evangelio de San Juan, cuando dice: &#8220;a m&#237; nadie me quita la vida, yo mismo la entrego para volverla a tomar&#8221; (Jn. 10, 17). Hoy miramos su vida como una presencia permanente en la Comunidad. Su memoria es una energ&#237;a muy fuerte que nos infunde fuerza a todos.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Hemos pensado mucho en BELLANIRA; en su juventud; en su experiencia de pareja que s&#243;lo llevaba pocos meses con Luis Eduardo. Nos hemos preguntado si al comprometerse con Luis Eduardo no habr&#237;a sentido temor, pues Luis Eduardo ya era una persona perseguida y en alto riesgo. Todo nos dice, sin embargo, que ella asumi&#243; ese riesgo en su fresca experiencia de un amor que va hasta compartir el riesgo; un riesgo que aqu&#237; se hizo tragedia. Bellanira encarna el amor de tantas j&#243;venes de la Comunidad que ha madurado en el riesgo y el sufrimiento compartido y en el af&#225;n de proteger la vida desde su primera gestaci&#243;n.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;span class='spip_document_192 spip_documents spip_documents_center' &gt;
&lt;img src='http://javiergiraldo.org/local/cache-vignettes/L448xH336/02SJA-75d68.jpg' width='448' height='336' alt=&quot;&quot; style='height:336px;width:448px;' class='' /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Hemos pensado mucho en DEINER, quien ya en sus escasos 10 a&#241;os de vida llevaba en su cuerpo los destrozos dolorosos de la violencia, cuando su pierna fue destrozada por el artefacto que el Ej&#233;rcito hab&#237;a dejado en los campos de cultivo de La Uni&#243;n y que luego, bajo enga&#241;os, se neg&#243; a recoger, afirmando que no representaba ning&#250;n peligro. Nos ha estremecido profundamente su degollamiento, en el cual hemos le&#237;do la crueldad extrema del r&#233;gimen que nos domina. Nunca olvidaremos la imagen de aquel militar que mostr&#243; como trofeo el machete ensangrentado con el que le cercenaron su cabecita, afirmando entre burlas y desaf&#237;os de impunidad: &#8220;este es el degollador&#8221;. Deiner encabeza la fila de los ni&#241;os m&#225;rtires, en cuya vida inocente se ha querido destruir la Comunidad de Paz del futuro. Su memoria es como una invitaci&#243;n permanente a que la nueva generaci&#243;n de la Comunidad de Paz sea consciente de que la perversidad de Herodes &#8211; quien mat&#243; a miles de ni&#241;os para cerrar el paso a futuros liberadores- no ha pasado a la historia; a que valoren lo que significa sacar adelante la vida en medio de oleadas de muerte y a que vaya asumiendo consciente y creativamente el relevo del liderazgo y la salvaguarda de los valores que la generaci&#243;n anterior le va entregando como patrimonio sagrado.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;La memoria de SANDRA MILENA, recogiendo a su ni&#241;os y dando gritos de dolor cuando el Ej&#233;rcito y los paramilitares comenzaron a disparar contra su humilde vivienda en La Resbalosa, siendo la primera en morir en su puesto de servicio incansable a la vida, que era su cocina, es la imagen pat&#233;tica de la vida que le hace frente a la muerte sin m&#225;s defensa que la ternura y el amor refugiados en el templo silencioso de su cotidianidad.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;span class='spip_document_194 spip_documents spip_documents_center' &gt;
&lt;img src='http://javiergiraldo.org/local/cache-vignettes/L448xH336/04SJA-884d9.jpg' width='448' height='336' alt=&quot;&quot; style='height:336px;width:448px;' class='' /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Las confesiones progresivas de los victimarios nos han ido descorriendo el tel&#243;n para mostrarnos las escenas m&#225;s conmovedoras que se sucedieron en La Resbalosa en aquella tarde del 21 de febrero de 2005. Desde el campo de los amigos, nadie nos hab&#237;a podido narrar los &#250;ltimos momentos de ALFONSO, de NATALIA y de SANTIAGO. Han sido los mismos victimarios, desde sus remordimientos y tormentos de conciencia, quienes nos han dado acceso a lo m&#225;s horrendo de aquel dantesco episodio. Nos estremece pensar en los sentimientos de Alfonso cuando regres&#243; a su hogar con el &#160;prop&#243;sito de salvar la vida de los suyos o correr su misma suerte y lo encontr&#243; invadido por gentes sin alma que se dedicaban a una macabra org&#237;a de sangre. Tuvo que contemplar de lejos el cad&#225;ver de su esposa tendido en la cocina mientras sus ni&#241;os se lanzaron a abrazarlo en medio de un estupor que su inocencia les imped&#237;a valorar en sus verdaderas dimensiones. Alfonso suplic&#243; a los victimarios, quienes discut&#237;an en ese momento sobre la inminente ejecuci&#243;n de los ni&#241;os, que no fueran a cometer ese crimen y que m&#225;s bien lo mataran a &#233;l; entre tanto le dijo a sus ni&#241;os que deb&#237;an prepararse para un viaje muy largo. All&#237; se produjo el &#250;ltimo rasgo de la m&#225;s fina y delicada ternura, cuando Natalia empac&#243; algo de ropa para que su hermanito Santiago la llevara en ese misterioso viaje que ella no alcanzaba a comprender. Con ese precioso gesto de inocente ternura se cerr&#243; la vida de Natalia, de Santiago y de Alfonso. Segundos despu&#233;s, sus cuerpos ser&#237;an desmembrados y sepultados en pedazos en aquellas dos estrechas fosas medio escondidas en el cacaotal. Varios de aquellos esclavos de la muerte confesar&#237;an despu&#233;s que sintieron revolverse su conciencia y comprendieron que jam&#225;s podr&#237;an alejar de s&#237; el tormento de esa macabra memoria. Natalia y Santiago, Alfonso y Sandra emprendieron ciertamente un viaje sin regreso para alejarse del infierno creado por un Estado criminal, pero su ruta los llevar&#237;a a las estancias del Dios de la Vida donde la ternura inocente no es jam&#225;s tocada por la muerte. Desde ese Reino de la Vida nos acompa&#241;an intensamente. Natalia nos visita todas las tardes y se re&#250;ne con las ni&#241;as de la Comunidad ense&#241;&#225;ndoles a empacar la ropa para las jornadas m&#225;s dif&#237;ciles y riesgosas. Santiago abraza todas las noches con ternura a los padres que corren riesgos por proteger las vidas m&#225;s indefensas. Alfonso enfrenta en todos los retenes a los victimarios y recita sin descanso los derechos de la poblaci&#243;n civil, con la seguridad y energ&#237;a de quien ya no es vulnerable a la muerte ni al dolor. Sandra sigue cuidando de la vida en los templos incomprendidos de nuestras cocinas, de nuestras huertas y de nuestros jardines, en coloquios interminables con las mujeres de la Comunidad de Paz, quienes refuerzan d&#237;a a d&#237;a la solidaridad fortalecida en las memorias dolorosas.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;span class='spip_document_195 spip_documents spip_documents_center' &gt;
&lt;img src='http://javiergiraldo.org/local/cache-vignettes/L448xH336/05SJA-cac32.jpg' width='448' height='336' alt=&quot;&quot; style='height:336px;width:448px;' class='' /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Los mismos relatos de los victimarios nos aseguraron que ALEJANDRO, cuando percibi&#243; el peligro, fue a buscar un arma para enfrentarse a los agentes de la muerte, en un esfuerzo quijotesco y solitario. Todo muestra que &#233;l quiso, con sus disparos, crear un corredor de seguridad para que al menos algunos pudieran escapar, antes de que acabara de cerrarse el cerco de muerte alrededor de la humilde vivienda, pero fue r&#225;pidamente acribillado con tal sa&#241;a que todas sus entra&#241;as se desparramaron por el piso, causando repugnancia a sus mismos perseguidores. Mucho se ha discutido en estos 5 a&#241;os sobre su car&#225;cter de miliciano, que se hizo patente e indudable en su momento final. Por ello no se hab&#237;a adherido a la Comunidad de Paz. Pero la macabra escena final plantea el profundo problema del derecho a la defensa cuando existen tantas evidencias de que las armas del Estado no son protectoras sino destructoras y agresoras, llegando a perpetrar los cr&#237;menes m&#225;s escalofriantes. No es la opci&#243;n de la Comunidad de Paz, la cual ha definido como principio central la no defensa con armas y la no colaboraci&#243;n a ning&#250;n actor armado. Pero la Comunidad es consciente de que en ello va mucho m&#225;s all&#225; del Derecho, el cual reconoce desde los tiempos m&#225;s remotos la legitimidad de la defensa ante la agresi&#243;n injusta. La Comunidad ha elaborado sus principios sobre ideales espirituales que implican a veces sacrificios heroicos, pero&#160; no podemos sino mirar con profundo respeto la actitud y el sacrificio de Alejandro, quien muere en combate, en tributo a indiscutibles sentimientos altruistas.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;span class='spip_document_199 spip_documents spip_documents_center' &gt;
&lt;img src='http://javiergiraldo.org/local/cache-vignettes/L448xH336/07SJA-274ab.jpg' width='448' height='336' alt=&quot;&quot; style='height:336px;width:448px;' class='' /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Hoy nuestra memoria de estos hechos llega a un umbral de esclarecimiento, de reflexi&#243;n, de sedimentaci&#243;n de significados y sentidos, y acoge f&#237;sicamente los despojos de estas hermanas y hermanos nuestros, horriblemente sacrificados en este proceso, como compa&#241;eras y compa&#241;eros cercanos, cuya presencia f&#237;sica va a estar record&#225;ndonos y reforzando los valores en los cuales ellas y ellos invirtieron lo mejor de sus energ&#237;as.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;En todos ellos se proyecta la sombra de la cruz y la presencia de Jes&#250;s Resucitado. Toda esta memoria nos traduce, en nuestra propia historia, muchas escenas del Evangelio, y entre ellas las m&#225;s conmovedoras de la pasi&#243;n de Jes&#250;s: el inocente que es sometido a horribles sufrimientos y a quien se le arranca la vida de la manera m&#225;s cruel, sin darse cuenta sus victimarios de que se estaban estrellando con la fuente misma de la vida.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Jes&#250;s resucitado vive en nuestros hermanos sacrificados y es el fundamento de su nueva vida, de esa vida que no se puede destruir.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;Ellos repiten el gesto de Jes&#250;s al proyectarse en el pan de la Eucarist&#237;a, que se consume y se destruye para dar vida a otros. Por eso su memoria se une profundamente a la memoria de Jes&#250;s en estos signos sacramentales del pan y del vino: cuerpos destrozados que dan vida; sangre derramada que rescata las existencias del oc&#233;ano perverso de la violencia y las transporta al mundo de la vida inocente y recta que limpia el pecado del mundo.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;span class='spip_document_200 spip_documents spip_documents_center' &gt;
&lt;img src='http://javiergiraldo.org/local/cache-vignettes/L500xH700/san_jose_conmemoriacion-e9176.jpg' width='500' height='700' alt=&quot;&quot; style='height:700px;width:500px;' class='' /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	<item>
		<title>Homil&#237;a en Recetor, Casanare noviembre 1&#176; de 2009</title>
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		<dc:creator>Javier Giraldo M. , S.J.</dc:creator>

<category domain="http://javiergiraldo.org/spip.php?rubrique16">Despedidas y evocaciones</category>


		<description>Peregrinaci&#243;n Nacional al Casanare &lt;br /&gt;Casanare: exhumando el genocidio &lt;br /&gt;Homil&#237;a en Recetor, Casanare &lt;br /&gt;noviembre 1&#176; de 2009 &lt;br /&gt;segunda jornada de la Peregrinaci&#243;n al Casanare &lt;br /&gt;Queridas familias de Recetor que arrastran la memoria dolorosa de sus v&#237;ctimas, exterminadas por los poderes que nos rigen durante tantos a&#241;os; queridas familias casanare&#241;as; queridos peregrinos. &lt;br /&gt;Nos hemos congregado hoy aqu&#237; en Recetor, lugar peque&#241;o dentro de la geograf&#237;a nacional pero inmenso en las (...)


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&lt;a href="http://javiergiraldo.org/spip.php?rubrique16" rel="directory"&gt;Despedidas y evocaciones&lt;/a&gt;


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 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;div align=&quot;center&quot;&gt;
&lt;span class='spip_document_188 spip_documents spip_documents_center' &gt;
&lt;img src='http://javiergiraldo.org/IMG/jpg/_dsc0082.jpg' width=&quot;400&quot; height=&quot;268&quot; alt=&quot;&quot; /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br&gt;
Peregrinaci&#243;n Nacional al Casanare&lt;br&gt;
Casanare: exhumando el genocidio&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size=&quot;5&quot;&gt;Homil&#237;a en Recetor, Casanare&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font size=&quot;5&quot;&gt;&lt;br /&gt; &lt;strong&gt;noviembre 1&#176; de 2009&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;
&lt;strong&gt;segunda jornada de la Peregrinaci&#243;n al Casanare&lt;/strong&gt; &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Queridas familias de Recetor que arrastran la memoria dolorosa de sus v&#237;ctimas, exterminadas por los poderes que nos rigen durante tantos a&#241;os; queridas familias casanare&#241;as; queridos peregrinos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Nos hemos congregado hoy aqu&#237; en Recetor, lugar peque&#241;o dentro de la geograf&#237;a nacional pero inmenso en las dimensiones de su tragedia y de su dolor; inmenso en el n&#250;mero de desaparecidos que interpelan la conciencia del pa&#237;s y de la humanidad; inmenso en sus cuestionamientos a la legitimidad de nuestro r&#233;gimen de terror.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;El pasaje del Evangelio que hemos escuchado nos permite introducirnos en los sentimientos de Jes&#250;s frente a una realidad como la que vivimos hoy, al tener frente a nosotros los rostros y la memoria de tantas v&#237;ctimas cuyas vidas fueron destruidas con sevicia por las instancias del poder.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Personas escandalizadas por la masacre que el Procurador Romano Poncio Pilatos acababa de perpetrar, ejecutando a un grupo de Galileos y mezclando su sangre con la sangre de los animales que se sacrificaban en el templo, le fueron a compartir a Jes&#250;s la noticia, buscando alg&#250;n comentario de su parte. Jes&#250;s, conocedor de los mecanismos con que se suele justificar los cr&#237;menes en la opini&#243;n de las masas, quiso corregir inmediatamente esa justificaci&#243;n irracional que presenta siempre a las v&#237;ctimas como culpables de algo. Por eso les dijo: &#191;&lt;em&gt;van a creer ustedes que esos galileos que acaba de asesinar Pilatos, eran culpables de algo por haber sufrido esa clase de muerte&lt;/em&gt;? Y &#233;l mismo responde: &lt;em&gt;No. No eran culpables&lt;/em&gt;. Y les advierte enseguida: &#8220;&lt;em&gt;si no hay un cambio profundo de visi&#243;n de las cosas, todos vamos morir de la misma manera&lt;/em&gt;&#8221;; es decir, Pilatos o los que tienen poder, los pueden exterminar a todos. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;span class='spip_document_186 spip_documents spip_documents_center' &gt;
&lt;img src='http://javiergiraldo.org/local/cache-vignettes/L400xH268/_dsc0260-673e0.jpg' width='400' height='268' alt=&quot;&quot; style='height:268px;width:400px;' class='' /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Nuestra sociedad es demasiado generosa para con los que tienen poder y dinero y los grandes medios de comunicaci&#243;n transmiten d&#237;a y noche su visi&#243;n de las cosas para que el pueblo asimile sus enga&#241;os. Pero tener fe significa ser capaces de creer en la fuerza de la verdad, en la fuerza espiritual de la rectitud; en el valor fundamental de la vida como el don m&#225;s grande de Dios que nadie puede arrogarse el poder de destruir. Por eso Jes&#250;s, en ese mismo cap&#237;tulo del Evangelio de Lucas, compara el Reino de Dios a un grano de mostaza que va creciendo desde la peque&#241;ez hasta llegar a ser un arbusto donde los p&#225;jaros hacen sus nidos; o a una levadura que una mujer mete en la masa de harina, hasta que fermenta toda la masa. Es decir, es algo peque&#241;o e imperceptible, pero que tiene una vitalidad natural que le permite crecer y transformar.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;El exterminio de tantas vidas humanas en estos poblados, lo mismo que en tantos rincones de Colombia, hace que nuestras vidas hayan ido adquiriendo el car&#225;cter de sobrevivientes. Vivimos, pero con la conciencia clara de que a otros no les permitieron vivir. Por eso somos &#8220;sobrevivientes&#8221;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Y vivimos tambi&#233;n con la conciencia de que la sociedad en la cual estamos sumergidos, es as&#237; y no de otra manera, gracias el exterminio de todos los que fueron expulsados violentamente de la vida. Vivir hoy d&#237;a en Colombia es convivir con millones de ausencias: las ausencias de los desaparecidos; las ausencias de los ejecutados, e incluso las ausencias de los desplazados, obligados a vivir casi como muertos en vida, paralizados y silenciados por el terror.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;La realidad que nos rodea es, pues, una realidad ileg&#237;tima y perversa; una realidad que ha sido configurada con ausencias y que se goza de las ausencias y disfruta de las ausencias para consolidar injusticias monstruosas.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Nuestra fe en la vida, que como lo dice Jes&#250;s, cambie la visi&#243;n de las cosas y la interpretaci&#243;n de las cosas que ha configurado los exterminadores, es una fe que tiene que convertir las ausencias en presencias. Tiene que convertir la vida de las v&#237;ctimas, de objetos de olvido y aniquilamiento, en memoria que se ponga al servicio de una nueva valoraci&#243;n de la vida, de recuperaci&#243;n de los sue&#241;os aplastados; de recuperaci&#243;n de los gritos y reclamos de justicia que fueron silenciados.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Hemos peregrinado para exorcizar el silencio que por muchos a&#241;os ha convertido a las v&#237;ctimas del Casanare en seres inexistentes, y sus proyectos, sus sue&#241;os, sus organizaciones y sus clamores, en realidades estigmatizadas con mantos ficticios de delito o de culpa. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Venimos a afirmar tajantemente, como lo hizo Jes&#250;s: no eran culpables&#161; Culpables y criminales fueron quienes los exterminaron para poder implantar el reino de la codicia y del lucro, del soborno y de la corrupci&#243;n, estorbado por quienes desde la transparencia de sus valores campesinos no pod&#237;an transigir con el enga&#241;o y el dolo; con el robo y la explotaci&#243;n; con el enriquecimiento basado en la trasgresi&#243;n de toda norma de justicia. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Hemos querido incentivar, con esta peregrinaci&#243;n, un movimiento de recuperaci&#243;n de la memoria de las v&#237;ctimas, para que la Vida pueda volver a ser un valor apreciable en nuestra sociedad. Enga&#241;oso ser&#237;a todo discurso a favor de la vida, de la dignidad humana y de los derechos del ser humano, si no vuelve la mirada a las vidas que fueron exterminadas; si no ilumina su memoria con la verdad, y las dignifica con la justicia y con la correcci&#243;n de todos las fuerzas, mecanismos y factores que llevaron a su exterminio. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Tambi&#233;n la vida de Jes&#250;s fue exterminada por los poderes hist&#243;ricos que rechazaron la construcci&#243;n de la convivencia humana sobre la transparencia, la verdad, la justicia, la solidaridad y la fraternidad. Pero sus primeros disc&#237;pulos, quienes nos transmitieron la fe en su resurrecci&#243;n, descubrieron que la mayor manifestaci&#243;n de Dios en la historia estaba justamente en la negaci&#243;n de las fuerzas de la muerte, cuando la muerte f&#237;sica trata de exterminar todos los valores que Dios hab&#237;a sembrado en la creaci&#243;n y en la conciencia de la Humanidad. Por eso la Resurrecci&#243;n ha atravesado la historia como la mayor fuerza de resistencia a los poderes de la muerte.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Que sobre esta tierra ensangrentada y arrasada brille hoy, pues, la esperanza de la resurrecci&#243;n. Que la energ&#237;a de la solidaridad quede resembrada sobre esta tierra abonada con la sangre de los m&#225;rtires. Que la Vida vuelva a germinar con todos sus dinamismos de verdad, de transparencia, de justicia y de fraternidad.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt; &lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;&lt;strong&gt;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; * * * * * * * * * * * * * * * *&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160;&#160; &lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Homil&#237;a en Ch&#225;meza, Casanare octubre 31 de 2009</title>
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		<dc:date>2009-11-04T19:32:04Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Javier Giraldo M. , S.J.</dc:creator>

<category domain="http://javiergiraldo.org/spip.php?rubrique16">Despedidas y evocaciones</category>


		<description>Peregrinaci&#243;n Nacional al Casanare &lt;br /&gt;Casanare: exhumando el genocidio &lt;br /&gt;Homil&#237;a en Ch&#225;meza, Casanare &lt;br /&gt;octubre 31 de 2009 &lt;br /&gt;primera jornada de la Peregrinaci&#243;n al Casanare &lt;br /&gt;Querida familia Acosta Cely; queridas familias de Ch&#225;meza, Recetor y otros pueblos del Casanare, que arrastran consigo una memoria dolorosa de seres queridos que les fueron arrebatados en plena vitalidad, en medio de la barbarie que imper&#243; en estas comarcas; queridos peregrinos, venidos de diversos (...)


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&lt;a href="http://javiergiraldo.org/spip.php?rubrique16" rel="directory"&gt;Despedidas y evocaciones&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;&lt;div align=&quot;center&quot;&gt;
&lt;span class='spip_document_184 spip_documents spip_documents_center' &gt;
&lt;img src='http://javiergiraldo.org/IMG/jpg/_dsc0142.jpg' width=&quot;350&quot; height=&quot;234&quot; alt=&quot;&quot; /&gt;&lt;/span&gt;
&lt;br&gt;
&lt;b&gt;Peregrinaci&#243;n Nacional al Casanare&lt;br&gt;
Casanare: exhumando el genocidio&lt;/b&gt;
&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;font face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size=&quot;5&quot;&gt;Homil&#237;a en Ch&#225;meza, Casanare&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font size=&quot;5&quot;&gt;&lt;br /&gt; &lt;strong&gt;octubre 31 de 2009&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt; &lt;strong&gt;primera jornada de la Peregrinaci&#243;n al Casanare&lt;/strong&gt; &lt;/font&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Querida familia Acosta Cely; queridas familias de Ch&#225;meza, Recetor y otros pueblos del Casanare, que arrastran consigo una memoria dolorosa de seres queridos que les fueron arrebatados en plena vitalidad, en medio de la barbarie que imper&#243; en estas comarcas; queridos peregrinos, venidos de diversos rincones de nuestra geograf&#237;a colombiana, impulsados por la solidaridad y el deseo de gritar unidos un &lt;em&gt;Nunca M&#225;s &lt;/em&gt;sobre los campos que fueron asolados por la muerte y la barbarie y regados con sangre de hermanos indefensos.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Nos ha convocado hoy aqu&#237;, a Ch&#225;meza, la memoria dolorosa de lo sucedido hace 20 a&#241;os, el 31 de octubre de 1989, cuando los hermanos JAIRO ANTONIO y LUIS &#193;LVARO Acosta fueron sacados violentamente de sus viviendas, sometidos a b&#225;rbaras torturas y ejecutados por funcionarios de un Estado establecido para proteger la vida y no para destruirla.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;div align=&quot;center&quot;&gt;
&lt;span class='spip_document_183 spip_documents spip_documents_center' &gt;
&lt;img src='http://javiergiraldo.org/local/cache-vignettes/L350xH314/_dsc0040-081d6.jpg' width='350' height='314' alt=&quot;&quot; style='height:314px;width:350px;' class='' /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Nunca he podido olvidar la visita de una religiosa de la Presentaci&#243;n a mi oficina, en la Comisi&#243;n Intercongregacional de Justicia y Paz, a comienzos de 1990, quien se mostr&#243; horrorizada por el relato recogido aqu&#237; en Ch&#225;meza y que quer&#237;a transmitirme para que no permaneciera en el silencio. El ambiente de terror que ella percibi&#243;, le impidi&#243; registrar los nombres de las v&#237;ctimas, pero algunas personas le describieron con detalles el funeral de los dos j&#243;venes, cuyos f&#233;retros fueron rodeados por una nutrida concurrencia, la cual tuvo que salir de este templo rodeaba por ca&#241;ones de ametralladoras apuntados contra los dolientes.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Al recoger el relato escalofriante de aquella religiosa, redact&#233; estos p&#225;rrafos para nuestro bolet&#237;n de Justicia y Paz, que hoy pertenecen a los arsenales de la memoria del horror:&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;div align=&quot;justify&quot;&gt; &lt;ul type=&quot;disc&quot;&gt; &lt;li&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;&#8220;&lt;em&gt;El colegio, la parroquia y la poblaci&#243;n rindieron homenaje a aquellos cuerpos sin vida, en un gesto que las circunstancias hicieron heroico. Ese gesto exacerb&#243; a los militares, que con su peculiar lenguaje hab&#237;an ordenado arrasar su dignidad humana y sus derechos m&#225;s sagrados, as&#237; no hubiera de por medio ni delitos, ni acusaciones, ni pruebas, ni razones, sino la urgencia de saciar un absurdo sentimiento de venganza. Nervios crispados; pu&#241;os cerrados; palabras y gritos que se agolpaban en las gargantas buscando imposibles salidas; l&#225;grimas que proven&#237;an simult&#225;neamente de del dolor, de la indignaci&#243;n y de la impotencia, como densas concentraciones de amargura; todo ello hac&#237;a de aquel espect&#225;culo un homenaje heroico a la vida y a la dignidad humana, expresado en aquel cortejo f&#250;nebre que sal&#237;a del templo silencioso, escoltado por numerosos ca&#241;ones de ametralladoras&lt;/em&gt;&#8221;.&lt;/font&gt;&lt;/li&gt; &lt;/ul&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p align=&quot;justify&quot;&gt; &lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;&#160;Pero aquello era s&#243;lo el comienzo de los horrores. Mientras los grandes medios de informaci&#243;n se regocijaban describiendo los grandes hallazgos de hidrocarburos en Cusiana y Cupiagua, y los avances en los convenios con empresas multinacionales que explotar&#237;an esas riquezas para beneficio del pa&#237;s, estas comarcas se vieron progresivamente sometidas al control militar y paramilitar que implant&#243; la muerte y la desolaci&#243;n en poblaciones que deber&#237;an haber sido las primeras beneficiarias de esas riquezas.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Allanamientos arbitrarios; torturas; amenazas; desplazamientos masivos; empadronamientos malintencionados; controles asfixiantes; desapariciones forzadas; ejecuciones brutales; desprotecci&#243;n total; complicidad de todas las autoridades; inacci&#243;n de la justicia; desmonte de todos los controles y mecanismos de protecci&#243;n; abandono y soledad; silenciamiento de los medios; obturaci&#243;n de toda denuncia. As&#237; se fue configurando la cotidianidad de estas comarcas en el terror y el silencio, viendo derribar a todos sus l&#237;deres sociales y crecer el imperio de la prepotencia exterminadora.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;C&#243;mo no recordar la plegaria angustiante del Salmo 78: &#8220;&lt;em&gt;Oh Dios, los malvados invadieron tu heredad y profanaron todo lo que era sagrado. Hicieron de nuestros poblados montones de escombros y de ruinas. Entregaron los cad&#225;veres de tus hijos como comida de las aves de rapi&#241;a; arrojaron la carne de tus siervos como pasto de las fieras. Derramaron la sangre de tu pueblo como el agua servida que inunda las alcantarillas. No hay siquiera quien entierre los muertos. Nos han puesto como objeto de escarnio y burla de los que tienen poder (&#8230;) Se&#241;or: que llegue hasta Ti el gemido de las v&#237;ctimas; que tu fuerza acuda en &#160;favor de los condenados a muerte. Ejerce tu justicia, pues T&#250; eres m&#225;s grande que los que nos dominan&lt;/em&gt;&#8221;.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Y c&#243;mo no recordar tambi&#233;n la oraci&#243;n tr&#225;gica con que Profeta Jerem&#237;as terminaba la composici&#243;n de sus Lamentaciones: &#8220;&lt;em&gt;Ten presente, Se&#241;or, lo que nos ha ocurrido! Mira y examina nuestra humillaci&#243;n y nuestra afrenta. Los extranjeros se apoderaron de nuestra heredad; nuestras tierras y nuestras viviendas pasaron a ser dominio de extra&#241;os. Hemos quedado hu&#233;rfanos, sin padres. Nuestras madres enviudaron. Ahora tenemos que pagar altos precios por beber un poco de agua o cortar un poco de le&#241;a. Llevamos cadenas y yugos en el cuello. Estamos oprimidos. Tenemos que extender nuestras manos a los imperios m&#225;s fuertes para que se apiaden de nosotros. Somos gobernados por esclavos que dependen de otros. Arriesgamos nuestra vida para conseguir el pan, pues hasta los desiertos est&#225;n colmados de gentes armadas. Nuestras mujeres han sido violadas. Nuestros dirigentes fueron colgados de sus brazos. Ni siquiera nuestros ancianos fueron respetados. Los muchachos fueron a trabajos forzados. Los ni&#241;os peque&#241;os tuvieron que vender su peque&#241;a fuerza para sobrevivir. Los j&#243;venes abandonaron la m&#250;sica. Todo lo que configuraba nuestra dignidad se nos arrebat&#243;, como si nos quitaran de nuestras cabezas las coronas que m&#225;s nos enorgullec&#237;an. Se acab&#243; la alegr&#237;a y se convirti&#243; en un duelo permanente. Nuestros ojos ya no ven luz sino oscuridad. En nuestras monta&#241;as se ocultan multitud de fieras; los chacales asechan nuestros asentamientos. &#191;Por qu&#233;, Se&#241;or, nos has abandonado por tanto tiempo? Reconstruye nuestra vida de anta&#241;o, Se&#241;or, te lo suplicamos.&lt;/em&gt;&#8221; (Lamentaciones, 5, 1-22)&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Palabras sagradas que hacen parte de la b&#250;squeda hist&#243;rica de Dios en el caminar del pueblo de la Biblia y son ungidas reiterativamente por las experiencias m&#225;s profundas de la humanidad. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;En estos 20 a&#241;os se vivieron demasiadas experiencias de dolor. Los campos de Ch&#225;meza, Recetor, Aguazul, Tauramena, Monterrey, Yopal, Paz de Ariporo, S&#225;cama, Hato Corozal, Nunch&#237;a, La Salina, T&#225;mara, Man&#237;, los resguardos ind&#237;genas de los U'was y los S&#225;livas, as&#237; como las zonas aleda&#241;as de Boyac&#225;, fueron territorios&#160;&#160; hollados por ej&#233;rcitos regulares e irregulares que escoltaban o atacaban el saqueo de los riquezas naturales en beneficio de intereses for&#225;neos, para lo cual no dudaron en destruir vidas a granel, comunidades, organizaciones, patrimonios humildes construidos con grandes esfuerzos, y desconocer y arrasar todos los derechos del ser humano.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Nunca ser&#225; posible olvidar escenas de extrema crueldad, como incineraciones y descuartizamientos, ni la prepotencia con que los victimarios escarnecieron a sus v&#237;ctimas para hacer del dolor un laboratorio depravado que transformara derechos, sue&#241;os y dignidades en sumisiones y claudicaciones humillantes. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Los r&#237;os y las monta&#241;as se convirtieron en sepulcros que a&#250;n guardan con secretos extorsivos los restos mortales de numerosas v&#237;ctimas. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Grande es la tentaci&#243;n de olvidar el pasado para que sus horrores no nos sigan atormentando, como fantasmas impertinentes que desestabilizan los d&#237;as de vida que nos quedan. Pero, &#191;c&#243;mo construir un futuro de dignidad y de solidaridad, si se acepta que el pasado no sea sometido a juicios de responsabilidades?&#160; Jam&#225;s ser&#225; posible construir responsabilidades frente al futuro, sobre la base de irresponsabilidades frente al pasado. Ning&#250;n argumento convincente podr&#225; sustentar nuestros clamores por el respeto a la dignidad humana en el presente y en el futuro, si se transige con el silencio frente a la dignidad humana de quienes ya fueron destruidos. Todo se convertir&#237;a en palabras y discursos vac&#237;os e incoherentes.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Quienes hemos peregrinado hoy hasta estas tierras ensangrentadas y marcadas con memorias terriblemente dolorosas, lo hemos hecho con la convicci&#243;n de que el silencio y la indolencia es complicidad con el crimen y de que, tanto la fe cristiana como las convicciones humanistas m&#225;s elementales, nos impulsan a exhumar la memoria de las v&#237;ctimas con sentimientos fraternos y solidarios.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Nos asiste la convicci&#243;n de que ning&#250;n futuro podr&#225; ser humano ni cristiano si en &#233;l las v&#237;ctimas de tantos horrores no recuperan su dignidad y se convierten en mensajes vivientes que nos repetir&#225;n hasta la saciedad que lo que se hizo con ellos no puede tolerarse NUNCA M&#193;S, y que todas las estructuras, instituciones, ideolog&#237;as y concepciones del poder que permitieron, auspiciaron e incentivaron esos horrores, tienen que ser radicalmente transformadas.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Hemos peregrinado para vivir momentos de fraternidad con quienes han sufrido, y experimentar en ello nuestro ser de cristianos y nuestro ser de humanos. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Hemos peregrinado para exorcizar el silencio como manto protector de la ignominia y como c&#243;mplice enmascarado de los m&#225;s horrendos cr&#237;menes.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Hemos peregrinado para hacer un acto de fe en la vida donde la muerte rein&#243; en forma prepotente por mucho tiempo y a&#250;n sigue exhibiendo poderes incuestionables.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Hemos peregrinado para darle momentos de respiraci&#243;n a nuestra fe, que vive asfixiada en mares de injusticias, de violencias, de falsedad y corrupci&#243;n, de apolog&#237;as medi&#225;ticas del sometimiento del sentido de la vida a las leyes del mercado, de impunidad revestida imp&#250;dicamente con mantos de reconciliaci&#243;n, de compra desvergonzada de todos los valores espirituales degradados en mercanc&#237;as tasadas en monedas de soborno.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Vivamos esta Eucarist&#237;a, memoria de la cena fraterna del Se&#241;os Jes&#250;s, marcada por los momentos decisivos en que la Vida y la Muerte se jugaban en su propia vida la m&#225;s profunda identidad de su existencia sobre el Misterio de Dios, como una nueva energ&#237;a que nos reconfirma en la opci&#243;n por la Vida, sobre el tel&#243;n de fondo de estos paisajes marcados por la muerte.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Hagamos sentar en esa mesa fraterna a todas nuestras v&#237;ctimas, acogidas en el misterio de su resurrecci&#243;n, rodeando a Cristo, el Se&#241;or Resucitado, transfigurado en un pan que se destruye y consume para dar vida, y vida en abundancia, que al ser consumida se multiplica m&#225;s y m&#225;s, como las espigas nuevas que surgen del grano de trigo sepultado bajo la tierra y desintegrado para que de nuevo germine la vida entre los despojos de la muerte.&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;justify&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;&lt;strong&gt;* * * * * * &lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;font face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/font&gt;&lt;strong&gt;* * * * * * * *&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>En los 25 a&#241;os de la desaparici&#243;n forzada de Luis Fernando Lalinde</title>
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		<dc:date>2009-11-04T16:00:41Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Javier Giraldo M. , S.J.</dc:creator>

<category domain="http://javiergiraldo.org/spip.php?rubrique16">Despedidas y evocaciones</category>


		<description>Gracias, Do&#241;a Fabiola, por invitarnos constantemente a leer el mensaje encrip-tado en estos despojos mortales: el mensaje de una dignidad humana que no se destruye con la tortura, ni con la c&#225;rcel, ni con las humillaciones y afrentas del poder, ni con la muerte m&#225;s ignominiosa; el mensaje de un ideal de justicia, que a&#250;n desde las impotencias y las derrotas de sus intentos, hace brillar la supe-rioridad ineludible de su virtud y desvela la vileza de nuestras injustas estruc-turas. Gracias (...)

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&lt;a href="http://javiergiraldo.org/spip.php?rubrique16" rel="directory"&gt;Despedidas y evocaciones&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;Gracias, Do&#241;a Fabiola, por invitarnos constantemente a leer el mensaje encrip-tado en estos despojos mortales: el mensaje de una dignidad humana que no se destruye con la tortura, ni con la c&#225;rcel, ni con las humillaciones y afrentas del poder, ni con la muerte m&#225;s ignominiosa; el mensaje de un ideal de justicia, que a&#250;n desde las impotencias y las derrotas de sus intentos, hace brillar la supe-rioridad ineludible de su virtud y desvela la vileza de nuestras injustas estruc-turas. Gracias por su constancia y por la dignidad insobornable de su caminar.&lt;/div&gt;
		
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	<item>
		<title>Despedida a Orlando Fals Borda Capilla de la Universidad Nacional &#8211; Agosto 14 de 2008</title>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Javier Giraldo M. , S.J.</dc:creator>

<category domain="http://javiergiraldo.org/spip.php?rubrique16">Despedidas y evocaciones</category>


		<description>Querido Orlando que ahora nos escuchas desde la otra frontera del misterio: gracias por tu vida; gracias por haber sido luz y fuerza en medio de nuestras oscuridades y fragilidades; gracias por tu coherencia. Entregamos tu vida, con profunda gratitud, a la energ&#237;a original de este universo, desde la sabidur&#237;a de Jes&#250;s, quien nos ense&#241;&#243; a valorar nuestra propia energ&#237;a desde el s&#237;mil del grano de trigo: que se destruye humildemente bajo la tierra para que espigas nuevas puedan abrirse, (...)

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		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;Querido Orlando que ahora nos escuchas desde la otra frontera del misterio: gracias por tu vida; gracias por haber sido luz y fuerza en medio de nuestras oscuridades y fragilidades; gracias por tu coherencia. Entregamos tu vida, con profunda gratitud, a la energ&#237;a original de este universo, desde la sabidur&#237;a de Jes&#250;s, quien nos ense&#241;&#243; a valorar nuestra propia energ&#237;a desde el s&#237;mil del grano de trigo: que se destruye humildemente bajo la tierra para que espigas nuevas puedan abrirse, llenas de vida nueva, ante la luz del sol.&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt; &lt;/p&gt; &lt;div align=&quot;center&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;font size=&quot;5&quot;&gt;Despedida a Orlando Fals Borda &lt;BR /&gt; Capilla de la Universidad Nacional &#8211; Agosto 14 de 2008&lt;BR /&gt; Homil&#237;a&lt;/font&gt;&lt;/strong&gt;&lt;font size=&quot;5&quot;&gt; &lt;/font&gt;&lt;BR /&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div align=&quot;left&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;El escritor franc&#233;s Paul Claudel escribi&#243; en una de sus obras dram&#225;ticas: &lt;em&gt; &#8220;Para comprender una vida, como para comprender un paisaje, es menester escoger bien el punto de vista; y no hay ninguno mejor que la cima. Esa cima es la muerte. Desde tal cima hay que examinar la serie de acontecimientos que nos han conducido a ella. De esta forma, se dice, ven los moribundos en su &#250;ltima hora desplegarse todos los sucesos de su vida, cuya conclusi&#243;n inminente le proporciona un sentido definitivo &lt;font size=&quot;1&quot;&gt;[1]&lt;/font&gt; &lt;a href=&quot;http://javiergiraldo.org/#_edn1&quot; name=&quot;_ednref1&quot;&gt;&lt;/a&gt;&#8221;. &lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/div&gt;
&lt;/div&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Antier este amigo entra&#241;able, Orlando Fals Borda, maestro de tantas generaciones y referente &#233;tico de quienes nunca supimos acomodarnos a las inercias y violencias de ese sistema y de esas estructuras inhumanas que han contextuado nuestro per&#237;odo hist&#243;rico, ha concluido su peregrinar y nos permite situarnos desde la cima de su muerte para mirar y valorar su camino. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;En otros espacios se ha mirado su vida y se seguir&#225; mirando por mucho tiempo, desde la perspectiva de sus aportes cient&#237;ficos y pol&#237;ticos, todos de un valor extraordinario. En este espacio se impone mirarla desde esa dimensi&#243;n profunda de sus opciones m&#225;s entra&#241;ables en que el ser humano construye el sentido hist&#243;rico de su vida de cara al misterio m&#225;s hondo que lo envuelve. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;En ese libro que que nos entreg&#243; Orlando en 2003, &#8220; Ante la Crisis del Pa&#237;s &#8211; Ideas-acci&#243;n para el Cambio &#8221; &lt;font size=&quot;1&quot;&gt;[2]&lt;/font&gt;&lt;a href=&quot;http://javiergiraldo.org/#_edn2&quot; name=&quot;_ednref2&quot;&gt;&lt;/a&gt;, como una especie de testamento donde recoge sus grandes intuiciones y sus sue&#241;os de futuro, recuerda su iniciaci&#243;n en la fe cristiana: &#8220; &lt;em&gt;fui bautizado como miembro de la Primera Iglesia Presbiteriana de Barranquilla. All&#237; form&#233; mi personalidad b&#225;sica, por lo que le soy deudor, y deudor agradecido, con una fe visionaria y altruista que ven&#237;a inspirada en el ejemplo de mis padres y en los Salmos que mi madre Mar&#237;a Borda me hizo aprender cuando ni&#241;o. Las preocupaciones sociales me llegaron pronto e incluyeron, entre otras cosas, la experiencia ecum&#233;nica que tuve con cl&#233;rigos cat&#243;licos, en especial con el Padre Camilo Torres Restrepo en la Facultad de Sociolog&#237;a de la Universidad Nacional desde 1959 &#8221; . &lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Si hoy celebramos esta Eucarist&#237;a dentro del ritual cat&#243;lico, para despedirlo, es por respeto a su voluntad expresa, manifestada luego de la muerte de Mar&#237;a Cristina, su esposa. Esta capilla de la Universidad Nacional siempre le renovaba la memoria de Camilo, en cuya amistad se fraguaron tambi&#233;n sue&#241;os sobre un Cristianismo renovado y comprometido que se situara por encima de todos los conflictos hist&#243;ricos entre las iglesias y que retornara al m&#225;s puro esp&#237;ritu del Evangelio. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Tambi&#233;n la fe, en la existencia de todo ser humano, tiene una historia y un proceso de maduraci&#243;n. En su libro-testamento, Orlando mira cr&#237;ticamente, con su mirada profunda de soci&#243;logo, el tejido religioso de nuestra conflictiva historia colombiana. No pod&#237;a eludir las dimensiones de violencia y las ideolog&#237;as de dominaci&#243;n con las cuales se implant&#243; el cristianismo en nuestro ensangrentado suelo, marcado por cosmovisiones europeas y norteamericanas, lo que a su juicio impidi&#243; que se hubieran podido apreciar los contenidos y significados positivos de ese otro mundo cultural y espiritual que fue la Am&#233;rica aborigen, la Am&#233;rica ind&#237;gena, casi totalmente destruido por soldados y misioneros conquistadores. Desde ese esp&#237;ritu ecum&#233;nico que marc&#243; su vida, Orlando lanza all&#237; estos interrogantes que eran al mismo tiempo sus sue&#241;os: &#8220; &lt;em&gt;Me he preguntado muchas veces si no es posible sumar estos universos dis&#237;miles con sus particulares secuencias hist&#243;ricas, con el fin de aprovechar lo positivo que tienen en nuestra sociedad. Me refiero a la secuencia de la Europa mediterr&#225;nea con Judea, y al eje tel&#250;rico de los ind&#237;genas americanos. Una suma de saberes, interpretaciones e intuicioes deber&#237;a haber llevado a niveles de tolerancia, autenticidad y creatividad local satisfactorios, y a una visi&#243;n cercana de lo natural, de lo sobrenatural y de Dios, que nos hubieran ayudado a entender mejor y a desarrollar pautas de convivencia distintas de las catastr&#243;ficas de la Conquista , y que se fueron repitiendo en etapas posteriores de colonizaci&#243;n &lt;/em&gt;&#8221;. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Orlando comparti&#243; profundamente con Camilo la visi&#243;n de un cristianismo comprometido en la liberaci&#243;n radical del ser humano de todas las esclavitudes y opresiones, y la convicci&#243;n de que as&#237; se reivindicaba la esencia m&#225;s genuina del mensaje de Jes&#250;s. En su mismo libro-testamento, aboga por una redefinici&#243;n de la concepci&#243;n cristiana de la &lt;strong&gt;misi&#243;n &lt;/strong&gt;, despoj&#225;ndola de toda contaminaci&#243;n de imposici&#243;n, expansi&#243;n proselitista y sectarismo. Propone redefinir la misi&#243;n como una nueva &#8220;diakon&#237;a&#8221; o servicio, la cual implicar&#237;a, seg&#250;n sus palabras: &#8220; &lt;em&gt;solidaridad con los pobres y necesitados en este mundo y no en el otro, y no se limitar&#237;a a los oficios dentro del templo, sino en funci&#243;n de toda la comunidad hasta la soluci&#243;n de los grandes problemas sociales y econ&#243;micos&#8221;. &lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Un elemento fundamental que estar&#237;a implicado en esa nueva concepci&#243;n de la misi&#243;n y que ser&#237;a uno de los pilares de una nueva pastoral, ser&#237;a, seg&#250;n lo plantea Orlando all&#237; mismo, &lt;em&gt; &#8220;reforzar y multiplicar valores sociales en lo que el cristianismo puede aportar gu&#237;as claras&#8221; &#8230; &#8220;ayudar&#237;a a aclarar lo que es &#180;ser cristiano hoy'. Podr&#237;a pensarse en t&#233;rminos de compartir la imagen de un Dios de conciliaci&#243;n y no la de un Dios de ira, confusi&#243;n o guerra (I Cor. 14,33). Lo segundo ser&#237;a una reinterpretaci&#243;n paulina de la caridad y del amor (I Cor. 13, 1-8). Y lo tercero, la invitaci&#243;n apost&#243;lica de Jesucristo: &#8220;para que tengan vida y la tengan en abundancia&#8221; (Juan, 10,10). No creo que estas tesis puedan ser rechazadas, por lo menos a primera vista, porque son de la esencia misma del cristianismo como doctrina y hasta como ideolog&#237;a. Las necesitamos con urgencia en este pa&#237;s para la construcci&#243;n nacional (&#8230;) Son muchas las v&#237;ctimas de la guerra y muchos los desplazados de sus tierras y comunidades que esperan una concreta expresi&#243;n pr&#225;ctica del amor cristiano as&#237; articulado, por lo menos, y m&#225;s de un Estado que se dice cristiano. Para ello convendr&#237;a enfatizar la denuncia de la explotaci&#243;n y la opresi&#243;n, y actuar social y pol&#237;ticamente, como en sus d&#237;as &#8211;y en condiciones parecidas para su pueblo- lo hizo el Profeta Isa&#237;as diciendo: &#8220;este es un pueblo saqueado, pisoteado y despojado y no hay quien diga: Restitu&#237;d&#8221; (Is. 42,22). Ojal&#225; se haga esta justicia restitutiva pronto hacia el pueblo colombiano pobre, con el auspicio y vigilancia de las iglesias cristianas unidas&#8221; &lt;font size=&quot;1&quot;&gt;[3]&lt;/font&gt;&lt;a href=&quot;http://javiergiraldo.org/#_edn3&quot; name=&quot;_ednref3&quot;&gt;&lt;/a&gt;. &lt;/em&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Esta fue, podr&#237;amos decir, su visi&#243;n &#250;ltima del ser cristiano en la Colombia de hoy; p&#225;rrafos que nos evocan los m&#225;s l&#250;cidos discursos y reflexiones de su entra&#241;able amigo, Camilo Torres. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Pero si algo marc&#243; la vida de Orlando, fue su b&#250;squeda incesante de coherencia. Si algo marc&#243; su misma ciencia sociol&#243;gica y sus metodolog&#237;as de an&#225;lisi social, fue el rasgo de ser una ciencia comprometida, que no se solazaba en interesantes elucubraciones te&#243;ricas sino que siempre busc&#243; contruirse de cara a los desaf&#237;os m&#225;s apremiantes de una realidad inhumana y degradada que tocaba lo m&#225;s profundo de sus opciones &#233;ticas. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;El camino de su vida lo vemos hoy, desde la cima de su muerte, como un camino sin quiebres, ni retrocesos, ni desviaciones, ni atajos; marcado por opciones transparentes que nunca tuvieron marchas hacia atr&#225;s ni momentos de crisis o de dudas, desafiando las estigmatizaciones sociales, las represalias econ&#243;micas y la amenazas y zozobras con que el Establecimiento castiga a quienes no se dejan sobornar por sus halagos. Nunca ser&#225; posible borrar de su historia cap&#237;tulos de sufrimientos desgarradores, como lo ocurrido con Mar&#237;a Cristina en 1979/80, sufrimientos asumidos por ambos con un ejemplar temple moral. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;A medida que sus fuerzas f&#237;sicas declinaban, en lugar de buscar la tranquilidad de un retiro que le hubiera podido prodigar el disfrute sus incuestionables m&#233;ritos personales, Orlando parec&#237;a m&#225;s angustiado por responder de manera coherente a los desaf&#237;os del momento, aportando reflexiones y propuestas surgidas de su rica experiencia. Sus &#250;ltimos meses me recordaron siempre las reflexiones del fil&#243;sofo ingl&#233;s Bertrand Russell en el atardecer de su vida: Escrib&#237;a Russell: &#8220; &lt;em&gt;A uno lo asesoran siempre hombres que no tienen duda acerca de su propia sabidur&#237;a, hombres que creen que la vejez trae consigo la serenidad y una visi&#243;n m&#225;s amplia en la que los males aparentes se ven como medios que conducen, tarde o temprano, a un bien &#250;ltimo. Yo no puedo aceptar creencias semejantes. La serenidad, en el mundo de hoy, s&#243;lo se logra a trav&#233;s de la ceguera o la brutalidad. Al contrario de lo que se supone generalmente, yo me vuelvo, de manera gradual, m&#225;s y m&#225;s rebelde. Hasta 1914 acept&#233;, con mayor o menor comodidad, el mundo tal como estaba. Exist&#237;an malvados &#8211;grandes malvados-, pero era razonable esperar que crecer&#237;an menos r&#225;pidamente. Sin tener el temperamento de un rebelde, el curso de los acontecimientos me volvi&#243; cada vez menos capaz de estar de acuerdo con lo que sucede. Una minor&#237;a &#8211; una minor&#237;a que crece constantemente - siente y piensa como yo: y es con ella, ymientras dure el tiempo que me queda de vida, con quien debo actuar &lt;/em&gt;&#8221;. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;La estatura &#233;tica de un ser humano no podremos nunca medirla por sus reflexiones descontextuadas y desencarnadas, sino por su toma de partido frente a la realidad concreta que lo desaf&#237;a. La ideolog&#237;a dominante nos ha ido forzando a aceptar como eje de su nueva &#233;tica el principio del ajuste, del conformismo, del sometimiento, tratando de convencernos de que el valor eje de los humanos es el valor de la supervivencia, amenazado cada vez m&#225;s por la inseguridad que ronda a quienes se niegan a aceptar las fuerzas y criterios de las ideolog&#237;as triunfantes. La &lt;em&gt;&#233;tica de la responsabilidad &lt;/em&gt; se ha envilecido tanto, que la &#233;tica se ha reducido al m&#225;s rudo principio egoista de adaptarse a todas las ignominias para no poner en riesgo la supervivencia de lo que existe. Por eso, en la l&#237;nea de Bertrand Russell, Orlando fue consciente de que los valores anidan privilegiadamente en las minor&#237;as sin poder, en las capas de los so&#241;adores, en el mundo de las rebeld&#237;as, donde se pronuncia un No rotundo frente al statu quo de la opresi&#243;n. Sus &#250;ltimas conversaciones y alertas fueron llamamientos angustiosos a no claudicar en el compromiso con los oprimidos. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Si algo caracteriz&#243; la vida de Orlando fue su conciencia de pertenecer a esa minor&#237;a que no se dej&#243; arrastrar por las corrientes f&#225;ciles de la opini&#243;n de consumo masivo; por los optimismo baratos y superficiales; por los remolinos pol&#237;ticos que envolvieron y transformaron a muchos de sus contempor&#225;neos, e incluso a muchos que fueron sus amigos, que buscaban m&#225;s poder, riquezas y honores. En todas esas convulsiones, &#233;l se mantuvo inc&#243;lume, aferrado a convicciones &#233;ticas en las que se afianz&#243; desde su m&#225;s temprana juventud y de las que no claudic&#243; jam&#225;s. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Este momento en que Orlando se despide de nosotros es un momento particularmente radicalizado en la intronizaci&#243;n de antivalores como pautas masivas de normalidad social, as&#237; nosotros las juzguemos, siguiendo la clarividencia de Erich Fromm, como una &#8220;patolog&#237;a de la normalidad&#8221;. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;El perfil &#233;tico de una vida se mide por la naturaleza de las resistencias que la configuran, resistencias que sirven de nido a la libertad personal, a los valores y emociones que definen los perfiles de una personalidad. Orlando cierra hoy el paisaje de su propia vida, sellando con su muerte la adhesi&#243;n insobornable a unos valores que se fortalecieron en la resistencia y en la libertad, en las convicciones profundas que su atractiva y noble personalidad supo fundamentar, asimiliar y defender, en comuni&#243;n de sentimientos con figuras estelares de la historia que lo arrastraron hacia un amor desinteresado a la humanidad. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Por ello hemos querido proclamar sobre sus despojos el mensaje del profeta Isa&#237;as que t&#225;nto lo impact&#243;, en el que se desvanece la imagen de un Dios construida sobre la experiencia de los se&#241;or&#237;os desp&#243;ticos que conducen a una religi&#243;n de m&#233;ritos egoistas, y se esboza la imagen de un Dios al que se accede por el sentir, que invita a romper todas las cadenas y desigualdades y acompa&#241;a desde su trascendencia &#237;ntima todos los procesos de liberaci&#243;n. Y tambi&#233;n proclamamos sobre sus despojos, palabras de Jes&#250;s bastante silenciadas por las teolog&#237;as de moda, donde se desvela el Cristo del conflicto, que no busca enga&#241;osos irenismos; que deslegitima las instituciones que tratan de reemplazar el esfuerzo consciente y comprometido de los humanos en la construcci&#243;n de su propia convivencia; que destruye los mitos del destino y que invita a tomar en sus manos la construcci&#243;n del futuro mediante cambios radicales que implican conversiones profundas. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;Querido Orlando que ahora nos escuchas desde la otra frontera del misterio: gracias por tu vida; gracias por haber sido luz y fuerza en medio de nuestras oscuridades y fragilidades; gracias por tu coherencia. Entregamos tu vida, con profunda gratitud, a la energ&#237;a original de este universo, desde la sabidur&#237;a de Jes&#250;s, quien nos ense&#241;&#243; a valorar nuestra propia energ&#237;a desde el s&#237;mil del grano de trigo: que se destruye humildemente bajo la tierra para que espigas nuevas puedan abrirse, llenas de vida nueva, ante la luz del sol. &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;_________________________ &lt;/font&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;font size=&quot;2&quot; face=&quot;Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif&quot;&gt;&lt;a href=&quot;http://javiergiraldo.org/#_ednref1&quot; name=&quot;_edn1&quot;&gt;&lt;/a&gt;[1] Claudel, Paul, &#8220;Jeanne au B&#251;cher&#8221; (Juana en la Hoguera &#8211; sobre Juana de Arco)&lt;BR /&gt;
&lt;a href=&quot;http://javiergiraldo.org/#_ednref2&quot; name=&quot;_edn2&quot;&gt;&lt;/a&gt;[2] Fals Borda, Orlando, &#8220;Ante la crisis del pa&#237;s&#8221;, El &#193;ncora Editores / P&#228;namericana Editorial, Bogot&#225;, 2003 &#8211; pg. 53 y ss.&lt;BR /&gt;
&lt;a href=&quot;http://javiergiraldo.org/#_ednref3&quot; name=&quot;_edn3&quot;&gt;&lt;/a&gt;[3] o.c., pg. 56/57&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;/font&gt;&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>



	<item>
		<title>En los 10 a&#241;os del asesinato de Jos&#233; Eduardo Uma&#241;a Mendoza</title>
		<link>http://javiergiraldo.org/spip.php?article163</link>
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		<dc:date>2008-06-20T16:26:33Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Javier Giraldo M. , S.J.</dc:creator>

<category domain="http://javiergiraldo.org/spip.php?rubrique16">Despedidas y evocaciones</category>


		<description>Hoy hace 10 a&#241;os, en este mismo recinto yac&#237;a el cuerpo sin vida de Jos&#233; Eduardo, mientras los numerosos visitantes que nos acerc&#225;bamos al florido catafalco, compart&#237;amos sentimientos de conmoci&#243;n, de perplejidad, de indignaci&#243;n, de impotencia. &lt;br /&gt;Una vez m&#225;s, entre muchos millares de veces, la muerte anunciada se convert&#237;a en muerte perpetrada. Una vez m&#225;s, entre muchos millares de veces, el terror del Estado y del Establecimiento nos confirmaba, con su lenguaje de muerte y prepotencia, que (...)


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&lt;a href="http://javiergiraldo.org/spip.php?rubrique16" rel="directory"&gt;Despedidas y evocaciones&lt;/a&gt;


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 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Hoy hace 10 a&#241;os, en este mismo recinto yac&#237;a el cuerpo sin vida de Jos&#233; Eduardo, mientras los numerosos visitantes que nos acerc&#225;bamos al florido catafalco, compart&#237;amos sentimientos de conmoci&#243;n, de perplejidad, de indignaci&#243;n, de impotencia.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Una vez m&#225;s, entre muchos millares de veces, la muerte anunciada se convert&#237;a en muerte perpetrada. Una vez m&#225;s, entre muchos millares de veces, el terror del Estado y del Establecimiento nos confirmaba, con su lenguaje de muerte y prepotencia, que la &#250;nica seguridad protegida pasaba necesariamente por el sometimiento al Statu quo; que el derecho a la vida, si bien se proclamaba como absoluto en los discursos y en los c&#243;digos, en la pr&#225;ctica s&#243;lo pod&#237;a ser condicional, y condicionado a la coherencia con el r&#233;gimen vigente.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;El tiempo, en su decurso incontenible, tiene un poder misterioso de maduraci&#243;n permanente. En &#233;l, no s&#243;lo maduran las presencias sino tambi&#233;n las ausencias. En &#233;l no s&#243;lo madura la vida en esa eclosi&#243;n de germinaci&#243;n incesante de semillas, sino que madura tambi&#233;n la muerte, sobre todo cuando su explosi&#243;n extempor&#225;nea destruye fachadas y m&#225;scaras que dejan al descubierto rasgos monstruosos de poderes e inercias con las cuales convivimos, muchas veces en la inconsciencia de nuestras rutinas.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Podemos mirar y evaluar los diez a&#241;os de ausencia de Jos&#233; Eduardo desde esos sentimientos de vac&#237;o que muchos de nuestros poetas han resaltado, como lo que pudo haber sido y no fue. Pero podemos mirarlos tambi&#233;n y evaluarlos desde el misterioso poder de la ausencia y de la muerte, cuando parad&#243;jicamente en ellas explosiona, multiplicado, legitimado, fortalecido y expansivo, el contenido de presencia y de vida que los victimarios pretendieron extinguir.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La vida de Jos&#233; Eduardo no fue una vida enmarcada en objetivos privados y egoistas. Quienes presenciamos de cerca el reventar habitual de sus emociones, supimos siempre que &#233;stas afloraban con fuerza, y con fuerza contagiosa, cuando entraba en contacto con personas, grupos, conglomerados o multitudes que con pu&#241;os cerrados y gritos acompasados manifestaban su rebeld&#237;a ante lo que nunca debi&#243; tolerarse y fecundaban compromisos con otros mundos posibles y dignos.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Incluso en el recinto m&#225;s &#237;ntimo de su gabinete profesional, sus emociones se labraban en la lectura de expedientes, que copaban sus canceles desde el piso hasta el techo, donde se escond&#237;a la historia de las ignominias judiciales que buscaban reprimir y estigmatizar toda expresi&#243;n y toda pr&#225;ctica que apuntara a denunciar la injusticia y a transformar la realidad desde el sufrimiento de los excluidos.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Por eso Jos&#233; Eduardo, como profesional del Derecho, muy pronto lo entendi&#243; desde sus diversas dimensiones y virtualidades: como herramienta de violencia de los poderes constituidos y como utop&#237;a de convivencia democr&#225;tica cuando fuera capaz de encarnar la exigibilidad normativa de los valores m&#225;s radicalmente humanos. Su arte profesional consisti&#243; justamente en desenmascarar la primera dimensi&#243;n para legitimar la segunda.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Nunca olvidar&#233; su emoci&#243;n desbordada cuando en 1983 le hice conocer el texto de la Declaraci&#243;n de Argel o Declaraci&#243;n Universal de los Derechos de los Pueblos. Desde ese momento se convirti&#243; en un militante incondicional del movimiento que impulsaba la vigencia y el rconocimiento de ese cuerpo de principios.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;He vuelto a leer la plataforma de su movimiento &#8220;Vida y Dignidad&#8221;, con la cual se present&#243; a las elecciones de la Constituyente de 1991, y he descubierto all&#237; los trazos esenciales de la Declaraci&#243;n de Argel traducida en propuesta constitucional para Colombia.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;All&#237; defin&#237;a el r&#233;gimen pol&#237;tico de sus ideales como una &#8220;democracia participativa&#8221;, en consonancia con las recientes corrientes latinoamericanas que han querido proyectar el &#8220;Socialismo del Siglo XXI&#8221; justamente con ese nuevo nombre de &#8220;democracia participativa&#8221;, como una reelaboraci&#243;n actualizada de toda una cadena de experiencias hist&#243;ricas que han luchado por la autodeterminaci&#243;n de los pueblos, con salvaguarda de sus recursos, culturas y diversidades &#233;tnicas, pero con blindajes frente a injerencias extranjeras de dominaci&#243;n y a formas de explotaci&#243;n y saqueo, donde el dinamismo fundamental de la naci&#243;n se oriente a la defensa de la vida de todos los ciudadanos, no en el campo de las ret&#243;ricas proclamativas, sino como una defensa de la vida digna, vaciada en una econom&#237;a que garantice la satisfacci&#243;n de las necesidades biol&#243;gicas b&#225;sicas, substituyendo el car&#225;cter mercantil de las soluciones por el car&#225;cter de derechos y servicios p&#250;blicos prioritarios con que la naci&#243;n deber&#237;a dignificar la vida de todos sus integrantes.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Para proteger ese n&#250;cleo de derechos del pueblo, intr&#237;nsecamente ligado a las posibilidades de vida humana digna para todos, Jos&#233; Eduardo avanz&#243; propuestas reformadoras de las instituciones del Estado: de sus &#243;rganos legislativos, judiciales y de control, mediante las cuales se cerrara el paso a formas arraigadas de corrupci&#243;n y exclusi&#243;n y se abriera paso a una participaci&#243;n popular creciente, din&#225;mica, organizada y creativa.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La vida de Jos&#233; Eduardo fue quedando marcada, progresivamente, por los requerimientos de quienes buscaban de alguna manera comprometerse con esos ideales y que se decid&#237;an a pagar costosos precios en esas b&#250;squedas. Cada vez fue m&#225;s dif&#237;cil para &#233;l entenderse a s&#237; mismo como individuo, en la medida en que lo inundaban las angustias y tragedias de quienes se dejaban fecundar por sus emociones y se decid&#237;an a enfrentar rupturas dolorosas y a emprender procesos heroicos que le brindaran alguna concreci&#243;n a los sue&#241;os compartidos.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Podr&#237;amos decir que las dimensiones individuales de su vida poco a poco se fueron proyectando e identificando con una din&#225;mica pol&#237;tica popular que se activaba en protestas y en propuestas audaces; movimientos donde interactuaban la vida y la muerte; donde los mismos ritos funerarios adquir&#237;an frecuentemente el car&#225;cter de reiteraci&#243;n de un credo humanista, que disolv&#237;a la muerte individual en un insumo de vida que dinamizaba la historia, para que &#233;sta se enriqueciera con el testimonio de quienes valoraron tanto el proceso de hacer reales los sue&#241;os, que ya s&#243;lo pudieron entenderse como parte del mismo, sin que la muerte los afectara.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Siempre estuve convencido de que Jos&#233; Eduardo hab&#237;a presupuestado muy conscientemente, en su inventario existencial, la eventualidad de una muerte violenta; de que &#233;sta hab&#237;a sido asumida por &#233;l mucho antes de que explotara en la cruda realidad de nuestra historia, aquel sangriendo 18 de abril de 1998.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Cuando miro restrospectivamene esta d&#233;cada que nos separa de su sacrificio, busco su silueta en el convulsionado devenir de nuestro proceso hist&#243;rico, y la encuentro multiplicada por doquier en la parad&#243;jica realidad de una ausencia que ya no logra afirmarse sino intensific&#225;ndose como presencia.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;All&#237; est&#225;, fogosa e intransigente, en las luchas de nuestros pueblos ind&#237;genas por la recuperaci&#243;n y libreaci&#243;n de la madre tierra; de sus culturas ancestrales; de su derecho propio; de sus autonom&#237;as y de su estructuras comunitarias de vida, luchas que no saben de cooptaciones ni de rendiciones ni son desactivadas por el monto de los sacrificios.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;All&#237; est&#225;, so&#241;adora y rejuvenecida, en las luchas de nuestros estudiantes que buscan sacudir los modelos robotizados de educaci&#243;n y de mercantilizaci&#243;n del conocimiento, y que quieren prepararse, no para mantener una sociedad excluyene, injusta y violenta, sino para esbozar ya desde las aulas modelos alternativos que seduzcan y determinen para siempre sus compromisos y proyectos de vida.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;All&#237; est&#225;, adusta y cuestionadora, acompa&#241;ando todas las crisis del movimiento sindical, sosteniendo la moral de sus l&#237;deres para mantenerles la mirada expandida m&#225;s all&#225; de las fronteras de sus empresas y de sus conflictos salariales e invit&#225;ndolos a recrear permanentemente los rasgos de su incidencia en la pol&#237;tica laboral del Estado.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;All&#237; est&#225;, saturada de entusiasmo y creatividad, en la gestaci&#243;n de los nuevos movimientos sociales que se configuran alrededor del consumo, bajo la presi&#243;n de las injusticias estructurales de la econom&#237;a neoliberal, donde se siente en la misma carne la vivencia lacerante de la exclusi&#243;n, para que las formas de protesta y de boycot no se dispersen y malogren en un inconformiso desarticulado y est&#233;ril, sino que apunten cada vez m&#225;s a las causas y ra&#237;ces que determinan un sistema progresivamente excluyente.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;All&#237; est&#225;, incidente y radicalizada, animando los movimientos de defensa de la vida y de los derechos humanos; cuestionando permenentemente su burocratizaci&#243;n y su sometimiento ingenuo a un derecho positivo que va desti&#241;endo y despotenciando cada vez m&#225;s la fuerza del derecho natural, que deber&#237;a actuar como fuente inagotable y revitalizadora de los sentimientos que sostienen la defensa de la dignidad humana.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;El concepto cultural de la muerte que ha dominado en nuestro hemisferio y que nos ense&#241;a a clausurar con rituales materialistas las existencias que han llegado a sus l&#237;mites biol&#243;gicos en forma natural o violenta, es un concepto que se agrieta y se disuelve cuando miramos en profundidad los est&#237;mulos e incitaciones de esas ausencias que no pueden dejar de interactuar en forma permanente con los signos vitales de nuestros sue&#241;os. Y la ausencia de Jos&#233; Eduardo es una de esas presencias.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;JAVIER GIRALDO MORENO s.j.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	</item>



	<item>
		<title>Lectura b&#237;blica de un holocausto</title>
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		<dc:date>2008-02-26T21:12:01Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Javier Giraldo M. , S.J.</dc:creator>

<category domain="http://javiergiraldo.org/spip.php?rubrique16">Despedidas y evocaciones</category>


		<description>Grupos, movimientos y comunidades solidarias de diversos pa&#237;ses de Europa y de Am&#233;rica del Norte nos acompa&#241;aron, a trav&#233;s de 25 delegados, en el ritual de la memoria y caminaron,con m&#225;s de un centenar de pobladores de San Jos&#233; de Apartad&#243;, 9 horas de ida y otras tantas de regreso, hasta la Serran&#237;a de Abi-be, para tocar la tierra ensangrentada; para mirar, sentir y asimilar el escenario del crimen; para ver &#8220;llorar al R&#237;o Mulatos&#8221;, como hermosamente lo expres&#243; en una canci&#243;n un (...)

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&lt;a href="http://javiergiraldo.org/spip.php?rubrique16" rel="directory"&gt;Despedidas y evocaciones&lt;/a&gt;


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 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;Grupos, movimientos y comunidades solidarias de diversos pa&#237;ses de Europa y de Am&#233;rica del Norte nos acompa&#241;aron, a trav&#233;s de 25 delegados, en el ritual de la memoria y caminaron,con m&#225;s de un centenar de pobladores de San Jos&#233; de Apartad&#243;, 9 horas de ida y otras tantas de regreso, hasta la Serran&#237;a de Abi-be, para tocar la tierra ensangrentada; para mirar, sentir y asimilar el escenario del crimen; para ver &#8220;llorar al R&#237;o Mulatos&#8221;, como hermosamente lo expres&#243; en una canci&#243;n un grupo solidario de Italia; para reaccionar con el coraz&#243;n y con los sentidos frente a lo que la humanidad no deber&#237;a volver a tolerar nunca m&#225;s.&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p align=&quot;left&quot;&gt;Lleg&#243; el tercer aniversario de la masacre de las veredas Mulatos y La Resbalosa de San Jos&#233; de Apartad&#243;, perpetrada por el ej&#233;rcito colombiano el 21 de febrero de 2005.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Nuevamente los recuerdos se despertaron e hicieron revivir el horror experimentado tres a&#241;os antes.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Grupos, movimientos y comunidades solidarias de diversos pa&#237;ses de Europa y de Am&#233;rica del Norte nos acompa&#241;aron, a trav&#233;s de 25 delegados, en el ritual de la memoria y caminaron,con m&#225;s de un centenar de pobladores de San Jos&#233; de Apartad&#243;, 9 horas de ida y otras tantas de regreso, hasta la Serran&#237;a de Abibe, para tocar la tierra ensangrentada; para mirar, sentir y asimilar el escenario del crimen; para ver &#8220;llorar al R&#237;o Mulatos&#8221;, como hermosamente lo expres&#243; en una canci&#243;n un grupo solidario de Italia; para reaccionar con el coraz&#243;n y con los sentidos frente a lo que la humanidad no deber&#237;a volver a tolerar nunca m&#225;s.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;A medida que los hechos toman nuevas dimensiones con el paso del tiempo y van revelando su sentido trascendente, echamos mano, desde la raz&#243;n y desde la fe, de instrumentos de lectura que nos ayuden a profundizar en lo que nunca acabaremos de entender. Este a&#241;o, la Eucarist&#237;a de Mulatos, celebrada a la misma hora en que Luis Eduardo Guerra fue masacrado con su compa&#241;era Bellanira y su hijo Deiner Andr&#233;s, tom&#243; como texto de reflexi&#243;n fundamental los &lt;em&gt;poemas del &lt;strong&gt;Servidor Sufriente &lt;/strong&gt; del profeta Isa&#237;as &lt;/em&gt;.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;En diversas ocasiones, los recuerdos que guardaba de Luis Eduardo, profundizados por el impacto de su muerte cruel, me hicieron pensar en la figura del &lt;em&gt;Servidor Sufriente &lt;/em&gt;, dibujada con tanto realismo por el profeta Isa&#237;as, que los primeros cristianos leyeron sobre ese tel&#243;n de fondo la misma pasi&#243;n de Jes&#250;s. Esa misma figura sirvi&#243; a Pablo de Tarso para enfrentarse con sus correligionarios jud&#237;os en las sinagogas del Mediterr&#225;neo, tratando de probarles que el &#8220;Mes&#237;as&#8221; so&#241;ado por los profetas hebreos no era un detentador de poder sino una v&#237;ctima del poder.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Quise, pues, volver a leer la vida y la muerte de Luis Eduardo a la luz de los &lt;strong&gt;&lt;em&gt;poemas del Servidor Sufriente &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, pero el resultado fue que termin&#233; leyendo los poemas del Servidor Sufriente a la luz de la vida y de la muerte de Luis Eduardo. Lo sorprendente es que s&#243;lo tuve que cambiar unas pocas palabras o expresiones, y quiz&#225;s m&#225;s que cambiarlas fue traducirlas al lenguaje corriente de hoy, para que Isa&#237;as terminara describiendo, desde hace siglos, la vida y la muerte de Luis Eduardo.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Vale la pena compartir esa lectura con quienes seguramente siguieron con el coraz&#243;n, desde muchos pa&#237;ses del mundo y desde muchos rincones de Colombia, la Eucarist&#237;a del tercer aniversario:&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Vida y muerte de Luis Eduardo &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;a la luz de los poemas sobre el servidor sufriente &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;del profeta Isa&#237;as &#8211; &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;1. Poema del cap&#237;tulo 42 de Isa&#237;as &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;: (Is. 42, 1-7) &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Dice Dios: &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;&#8220;les presento a mi servidor &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;cuya vida me agrada y me complace. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Su mente est&#225; siempre ocupada en descubrir caminos de justicia. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;No es arrogante ni le gusta pronunciar grandes discursos. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Est&#225; siempre atento a los restos de vida que la violencia ha dejado, &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;para protegerlos; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;por eso no deja quebrar la ca&#241;a que ya est&#225; rota &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;ni apagar le mecha que todav&#237;a echa un poco de humo. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;A mi servidor no lo desaniman los fracasos; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;su meta es lograr un mundo justo &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;y no desfallece en los dif&#237;ciles caminos para aproximarse a &#233;l. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Yo que soy la energ&#237;a original de este universo &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;lo model&#233; para que transmitiera a sus hermanos &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;lo m&#225;s hondo de mi propia energ&#237;a; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;para que le abra los ojos a los que no quieren ver; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;para que saque de las prisiones &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;a los que se han acostumbrado a no ser libres; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;para que ayude a descubrir la luz a los que han amado las tinieblas.&#8221; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;2. Poema del cap&#237;tulo 50 de Isa&#237;as &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;: (Is. 50, 4-9) &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;em&gt;El servidor se expresa as&#237;: &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;&#8220;El Se&#241;or me ha regalado energ&#237;as y palabras &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;para animar a los que est&#225;n cansados y sin esperanza. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Cada ma&#241;ana trato de escuchar esa voz que habla en mi interior &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;y hago esfuerzos por convertirme en un disc&#237;pulo &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;de Aquel que me habla detr&#225;s de esa voz. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;El Se&#241;or mantiene mis oidos abiertos &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;y yo no he opuesto resistencia; no me he echado para atr&#225;s. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;He ofrecido mis espaldas a los que me golpean &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;y no le he escondido mi cara a los que me humillan y me insultan. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;La energ&#237;a de la resistencia me viene de mi Se&#241;or; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;esa energ&#237;a me ha ayudado a soportar grandes afrentas &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;y mi rostro se ha vuelto como de piedra dura &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;para mostrarme firme en mis convicciones. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Cada d&#237;a estoy m&#225;s seguro de lo que defiendo &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;y convencido de que nunca quedar&#233; defraudado, &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;pues me siento cerca del que es la fuente de la justicia; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;por eso digo: &#191;qui&#233;n podr&#225; litigar conmigo? &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Me siento fuerte para desafiar a cualquiera que quiera demandarme. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Estoy seguro de que todos los que podr&#237;an condenarme &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;terminar&#225;n desgastados &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;como la ropa carcomida por la polilla. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Si el Se&#241;or, que es la energ&#237;a original de este universo, est&#225; conmigo, &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;&#191;qui&#233;n me puede condenar?&#8221; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;3. Poema del cap&#237;tulo 53 de Isa&#237;as &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;: (Is. 53, 1-12) &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;em&gt;El pueblo se expresa as&#237;: &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;&#8220;Ha sucedido algo incre&#237;ble. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Nunca nos imaginamos que la fuerza del Se&#241;or &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;se manifestara de esa manera. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Este hombre creci&#243; como un reto&#241;o &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;cuyas ra&#237;ces se hundieron en tierra seca; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;no llam&#243; la atenci&#243;n de nadie, pues no ten&#237;a atractivos de ninguna especie; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;perteneci&#243; a las capas de los despreciados &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;y conoci&#243; el sufrimiento desde su primera infancia. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Cuando el desprecio y el sufrimiento se ensa&#241;aron en &#233;l &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;y lo llevaron hasta el extremo de la humillaci&#243;n, &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;encontramos su cuerpo en forma tan repugnante &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;que tuvimos que mirar para otro lado y taparnos las narices. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Pero luego reflexionamos y pensamos: &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;&#161; si eran nuestros mismos sufrimientos los que &#233;l cargaba &#161; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;&#161; si eran nuestros mismos dolores los que lo oprim&#237;an ! &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Llegamos a pensar que &#233;l era v&#237;ctima de una maldici&#243;n divina, &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;pero ahora vemos que aquello que lo destruy&#243; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;fue el mismo pecado del que todos somos v&#237;ctimas. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Fue triturado por la iniquidad que envuelve a nuestra sociedad. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Nunca hemos querido unirnos y organizarnos; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;cada uno de nosotros anda como una oveja descarriada, &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;siguiendo su propio camino. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Nuestro error se ha mostrado en su sufrimiento. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Cuando era perseguido no se defend&#237;a a s&#237; mismo &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;ni usaba ning&#250;n tipo de violencia; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;fue llevado al suplicio como un cordero que es llevado al matadero. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Lo detuvieron en forma violenta y en la soledad de las monta&#241;as. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Nadie pudo ocuparse de su defensa. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Fue arrancado con crueldad de la tierra de los vivos. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Sus victimarios quisieron que su tumba fuera la de los desechables, &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;dejando su cuerpo como pasto de los animales salvajes &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;y de las aves de carro&#241;a. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;El que tuvo una vida &#237;ntegra y honesta &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;fue presentado ante la sociedad como un delincuente. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Sin embargo, su vida destrozada nos sacude y nos despierta; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;nos devuelve a la vida. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;En sus heridas curamos nuestras heridas. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Sus sufrimientos revelan que la justicia est&#225; de nuestro lado. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;&#201;l soport&#243; el peso de la maldad que nos oprime, &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;por eso su descendencia espiritual crece sin cesar. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;El Se&#241;or le ha concedido que muchos se conviertan en sus hijos &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;precisamente porque se entreg&#243; indefenso a la muerte &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;para mostrarnos que los valores que portaba no pod&#237;an morir jam&#225;s.&#8221; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;4. Del poema del cap&#237;tulo 52 de Isa&#237;as &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;: (Is. 52, 13-15) &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;em&gt;El Se&#241;or Dios habla as&#237; de su servidor: &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;em&gt;&#8220;Mi servidor prosperar&#225;; su imagen se elevar&#225; y ser&#225; sublime. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Los que se horrorizaron al verlo desfigurado, &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;a tal punto que ya no parec&#237;a un ser humano, &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;ahora se llenan de asombro ante su memoria. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Los poderosos se quedar&#225;n sin palabras, &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;pues ha sucedido aquello en lo que nunca creyeron; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;lo que nunca imaginaron, se volvi&#243; realidad.&#8221; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Palabra del Se&#241;or en sus profetas. &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;II &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;Un segundo momento de nuestra Eucarist&#237;a tuvo lugar en La Resbalosa, al medio d&#237;a del 21 de febrero, a la misma hora en que el ej&#233;rcito colombiano hab&#237;a masacrado con extrema crueldad a la familia de Alfonso Bol&#237;var Tuberquia, incluyendo a su esposa Sandra, a su hija Natalia, de 5 a&#241;os, y a su hijo Santiago, de 18 meses, siendo todos atrozmente desmembrados. La r&#250;stica capilla construida por la Comunidad de Paz sobre las dos peque&#241;as fosas que albergaron por unas horas sus cuerpos despedazados, nos congreg&#243; nuevamente a todos los peregrinos nacionales e internacionales, para meditar y orar, en este tercer aniversario, sobre el sitio en que se perpetraron cr&#237;menes tan horrendos. Un pasaje del Libro de la Sabidur&#237;a, donde se confronta la apuesta existencial de los perversos con la apuesta existencial de las personas rectas, nos sirvi&#243; de texto de meditaci&#243;n que tambi&#233;n compartimos:&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;La apuesta existencial del justo y la del malvado. &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Del libro de la Sabidur&#237;a &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;[1, 13 &#8211; 3,9] &lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;&#8220;Dios no cre&#243; la muerte &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;ni siente ning&#250;n placer cuando un ser vivo es destruido. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Lo que &#201;l cre&#243;, lo cre&#243; para que viviera &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;y las creaturas que pueblan nuestro mundo &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;no llevan en su interior ning&#250;n veneno de exterminio &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;sino m&#225;s bien fuerzas de vida y de salud. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;La justicia nunca es tocada por la muerte. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Es la injusticia la que atrae la muerte. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Son los injustos los que llaman a la Muerte con gestos y gritos; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;la consideran su amiga y hacen pactos con ella &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;y ella a su vez los convierte en esclavos suyos. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Los malvados se dicen unos a otros: &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;nuestra vida es corta y triste; se acaba pronto y no hay remedio; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;no sabemos de nadie que se salve de ese abismo final. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Nacimos por pura casualidad &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;y al desaparecer es como si nunca hubi&#233;ramos existido. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Nuestra respiraci&#243;n es como humo &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;y nuestro pensar es apenas como una chispa del coraz&#243;n. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Apenas muramos, no seremos m&#225;s que ceniza, &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;pues el esp&#237;ritu se disuelve en el aire. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Lo que hagamos en la vida no tiene ning&#250;n valor &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;y nadie se acordar&#225; de eso. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;As&#237; como los rayos del sol disuelven las huellas de las nubes, &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;asi pasar&#225; nuestra vida sin dejar ning&#250;n rastro. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;La vida es s&#243;lo una sombra que pasa; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;una vez que la muerte ponga el sello final, nadie regresa a la vida. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Por eso debemos gozar apresuradamente de lo que tenemos. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Llen&#233;monos de vinos y de perfumes; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;aprovechemos las flores antes de que se marchiten; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;organicemos org&#237;as &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;y dejemos huellas de nuestro placer por todas partes. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Abusemos de los justos y de los pobres y tambi&#233;n de las viudas; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;no respetemos a los ancianos; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;que la &#250;nica norma que respetemos sea nuestro poder y nuestra fuerza; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;sabemos que lo d&#233;bil no sirve para nada. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Por encima de todo persigamos al justo &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;pues nos resulta inc&#243;modo e insoportable &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;porque se opone a nuestra manera de obrar y de ser; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;su sola existencia es una cr&#237;tica permanente &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;a nuestra manera de pensar y a nuestro estilo de vida, &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;pues su vida en nada se parece a la nuestra; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;nos considera repugnantes &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;y se aparta de nuestro camino como si apestara; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;afirma que el justo logra ser feliz practicando la justicia &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;y se glor&#237;a de tener como padre a quien hizo este mundo. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Pong&#225;moslo a prueba a ver si lo que dice es cierto. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Somet&#225;moslo a ultrajes y a tormentos; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;conden&#233;moslo a una muerte cruel. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Si est&#225; en lo cierto, Dios lo librar&#225; de nuestras manos. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;As&#237; razonan los malvados &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;pues su perversidad los ha enceguecido. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;No son capaces de razonar m&#225;s all&#225; de la superficie &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;y por ello no valoran la rectitud de la vida &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;ni creen en la felicidad de las almas intachables. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Las vidas de los justos est&#225;n en las manos de Dios &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;y ning&#250;n tormento puede destruirlas. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;S&#243;lo a los ojos de los est&#250;pidos ellos son destruidos &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;y su muerte considerada como una desgracia, &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;pero ellos gozan de paz. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Los insensatos creen que fueron castigados &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;pero su esperanza estaba arraigada en una dimensi&#243;n de la vida &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;que no es vulnerable a la muerte. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Si sufrieron durante unos momentos &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;su gozo fue superior a sus penas. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Hagan de cuenta que el Se&#241;or los prob&#243;, &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;como se prueba el oro en el fuego, &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;y los encontr&#243; de gran calidad. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Cuando se descorra el velo &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;de los valores m&#225;s preciosos que encierra nuestro mundo, &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;ellos ser&#225;n como una chispa que incendia una monta&#241;a de paja. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Su vida se convertir&#225; en un criterio &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;para juzgar el comportamiento de los humanos en la historia. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt;Los justos exterminados ser&#225;n, pues, nuestros jueces&#8221;. &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;em&gt; &lt;/em&gt;&lt;em&gt;Palabra de Dios a trav&#233;s de la sabidur&#237;a de sus santos &lt;/em&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt; &lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;strong&gt;Plegaria desde La Resbalosa &lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&lt;strong&gt; &lt;/strong&gt;Congregados alrededor de este sitio&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;que alberg&#243; los cuerpos despedazados de hermanos nuestros&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;elevamos nuestros sentimientos y plegarias&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;a Ti, Se&#241;or de la Vida y de la Historia,&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;conscientes de que ninguna palabra&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;puede expresar cabalmente lo que sentimos;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;de que ninguna explicaci&#243;n coherente&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;podr&#237;a hacer comprensibles los hechos perpetrados&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;y de que ning&#250;n esfuerzo amortiguante&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;podr&#237;a borrar las huellas o sanar las heridas&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;que dej&#243; el derroche de barbarie&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;que aqu&#237; fue consumado.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt; &lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;Esta hermosa naturaleza&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;que tu bondad nos regal&#243; para expandir la Vida&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;fue violada y execrada.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;La sangre de tu pueblo fue derramada sin piedad.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;Cuerpos de ni&#241;os y adultos fueron desmembrados&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;en org&#237;as que rindieron tributo a las fuerzas de la Muerte y del Mal.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;Se quiso castigar con sa&#241;a todo esfuerzo de paz con justicia;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;se quiso disuadir toda b&#250;squeda de solidaridad&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;que no se hipotecara de antemano a los poderes que nos rigen.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt; &lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;Hemos peregrinado para no olvidar.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;Hemos peregrinado para impedir&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;que el paso del tiempo desdibuje las im&#225;genes&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;de lo que nunca m&#225;s debemos tolerar;&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;hemos peregrinado para seguir rescatando del olvido&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;las vidas y la energ&#237;a de quienes so&#241;aron con un mundo m&#225;s humano&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;y se comprometieron en su b&#250;squeda y en su construcci&#243;n.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;Hemos peregrinado con la convicci&#243;n&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;de que quienes fueron compa&#241;eros de camino&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;en la construcci&#243;n de esta Comunidad de Paz&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;y entregaron sus vidas en esa b&#250;squeda,&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;permanecen a nuestro lado como una fuerza que nos arrastra&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;hacia una defensa cada vez m&#225;s insobornable de la Vida.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt; &lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;Desde esta monta&#241;a donde los poderes de muerte que nos rigen&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;hicieron un fest&#237;n de sevicia y de barbarie,&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;invocamos tu bendici&#243;n, Se&#241;or de la Vida.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;Bendice la memoria&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;de nuestros hermanos y hermanas aqu&#237; sacrificados.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;Bendice sus vidas que ingresaron ya en el misterio de tu amor eterno.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;Bendice a sus familias&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;que siguen cultivando esta tierra regada con su sangre.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;Bendice a los que, desafiando la barbarie,&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;siguen en la ruta de la paz con justicia,&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;construyendo humildemente una comunidad solidaria&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;que no se doblegue ante ninguna imposici&#243;n de dominio y opresi&#243;n.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;Ay&#250;danos a seguir nuestra marcha&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;a la sombra de la cruz,&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;&#250;nico umbral donde se comprende&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;que la Vida no puede ser vencida por la Muerte&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;ni el Amor vencido por el Odio&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;ni la Verdad vencida por la Mentira&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;ni la Humildad vencida por el Poder.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;Te lo pedimos desde la memoria viviente de Jes&#250;s,&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;El Crucificado y el Resucitado,&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;a cuya memoria asociamos la memoria de nuestros hermanos&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;y quien desde esa vida nueva que ya no es vulnerable a la muerte,&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;contin&#250;a acompa&#241;&#225;ndonos con su palabra y su fuerza&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;en nuestro arduo peregrinar.&lt;/p&gt; &lt;p align=&quot;center&quot;&gt;Am&#233;n&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
		</content:encoded>


		

	</item>



	<item>
		<title>Ca&#241;o Sibao 15 a&#241;os</title>
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		<dc:date>2007-06-07T14:27:59Z</dc:date>
		<dc:format>text/html</dc:format>
		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Javier Giraldo M. , S.J.</dc:creator>

<category domain="http://javiergiraldo.org/spip.php?rubrique16">Despedidas y evocaciones</category>


		<description>Con su fuerza nos animamos a no transigir con la falsa justicia que se nos ofrece, que nos distrae y enga&#241;a, produciendo frutos exclusivos de impunidad sist&#233;mica. Nos animamos a invocar formas de justicia universal y &#233;tica y a registrar y hacer cada vez m&#225;s visibles ante el pa&#237;s y el mundo los cr&#237;menes de lesa humanidad que nos destruyen. &lt;br /&gt;Hay momentos privilegiados que al revivir recuerdos que quedaron envueltos en densas concentraciones de sentimientos, de interrogantes y de desaf&#237;os, (...)


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&lt;a href="http://javiergiraldo.org/spip.php?rubrique16" rel="directory"&gt;Despedidas y evocaciones&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;img src=&quot;http://javiergiraldo.org/IMG/arton149.jpg&quot; alt=&quot;&quot; align=&quot;right&quot; width=&quot;200&quot; height=&quot;150&quot; class=&quot;spip_logos&quot; /&gt;
		&lt;div class='rss_chapo'&gt;Con su fuerza nos animamos a no transigir con la falsa justicia que se nos ofrece, que nos distrae y enga&#241;a, produciendo frutos exclusivos de impunidad sist&#233;mica. Nos animamos a invocar formas de justicia universal y &#233;tica y a registrar y hacer cada vez m&#225;s visibles ante el pa&#237;s y el mundo los cr&#237;menes de lesa humanidad que nos destruyen.&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Hay momentos privilegiados que al revivir recuerdos que quedaron envueltos en densas concentraciones de sentimientos, de interrogantes y de desaf&#237;os, nos permiten hacer ciertos altos en el camino y lanzar miradas de horizonte sobre lo que hemos vivido, sobre lo que hemos sufrido, sobre lo que ha sido destruido, sobre lo que hemos tolerado, muchas veces a nuestro pesar, y sobre lo que estamos dispuestos a seguir tolerando o a no volver a tolerar.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Hoy, 3 de junio de 2007, nos hemos concentrado varios centenares de personas, venidas de muchas regiones de Colombia, en el sitio despoblado y agreste de Ca&#241;o Sibao, ubicado en las cercan&#237;as de la cabecera municipal de Granada, en el departamento del Meta, donde 15 a&#241;os atr&#225;s fue perpetrada una cuarta masacre, en la cual se dio muerte a la Alcaldesa saliente de El Castillo, Mar&#237;a Mercedes M&#233;ndez, al Alcalde entrante, William Ocampo, y a tres funcionarios m&#225;s de ese municipalidad, Rosa Tulia Pe&#241;a, Ernesto Zaralde y Armando Sandoval. Fue imposible evocar la memoria de esas vidas, de perfiles atrayentes y estimulantes y excitadas por sue&#241;os y utop&#237;as que visionaron al alcance de sus fatigas, sin evocar al mismo tiempo a los millares de otras v&#237;ctimas que a trav&#233;s de m&#225;s de tres d&#233;cadas les han hecho compa&#241;&#237;a en su tragedia, en esta encantada regi&#243;n del Llano, tierra de sue&#241;os, de luchas y de audacias.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Nuestra memoria almacenada nos permite hoy resaltar los perfiles del Estado y del Establecimiento en los que descansa la responsabilidad del genocidio, perfiles afinados por el transcurso del tiempo y por el agotamiento de procesos que han exterminado muchas ilusiones. Procesos de paz que incentivaron esperanzas y expectativas en las capas m&#225;s victimizadas por el conflicto, pero que luego fueron revelando que ninguna pr&#225;ctica excluyente era negociable y que si se quer&#237;a alg&#250;n grado de paz, &#233;sta deb&#237;a aceptar sin condiciones todas las pr&#225;cticas y estructuras determinantes del r&#233;gimen vigente: la continuidad del saqueo de los recursos naturales por empresas transnacionales; la continuidad del monopolio del poder por las capas dominantes consolidadas; el manejo de la informaci&#243;n como mercanc&#237;a controlada por las m&#225;s grandes concentraciones de capital; una justicia discriminatoria que continuara penalizando de manera preferente e implacable toda protesta y movimiento social alternativo; una estigmatizaci&#243;n ideol&#243;gica de toda alternativa social y pol&#237;tica; una represi&#243;n afianzada en capas crecientes de civiles armados protegidos por una impunidad a prueba de toda norma, y mecanismos electorales compatibles con toda forma de corrupci&#243;n y de violencia que continuaran garantizando unos poderes legislativo y ejecutivo blindados frente a todo eventual cambio de rumbo. S&#243;lo era negociable, a la hora de la verdad, la participaci&#243;n pol&#237;tica de minor&#237;as simb&#243;licas eficazmente controladas por los poderes consolidados.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;El entusiasmo de quienes en un momento so&#241;aron con romper cadenas seculares, hizo saltar las alarmas de seguridad del r&#233;gimen, y el genocidio dio cuenta, entonces, en muy cortos per&#237;odos, de multitud de so&#241;adores. Los cementerios se llenaron de cad&#225;veres ensangrentados que fueron sepultados con los ojos entreabiertos porque murieron atisbando la realizaci&#243;n de sus sue&#241;os con la tozudez de una esperanza que se hab&#237;an negado a sepultar. En sus corazones llevaban aferrada y escondida, a prueba de exhumaciones an&#243;nimas y manipuladas, la semilla de otro mundo posible al que le hab&#237;an endosado su fe.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Vimos entonces campos desiertos; caravanas nocturnas de fugitivos que esperaban llegar al amanecer a alguna zona urbana de invasi&#243;n, antes de que se ejecutaran las sentencias de muerte clavadas en las cercas de sus parcelas. Millones de desplazados se fueron hacinando en las ciudades, donde el cerco a la supervivencia se convirti&#243; en la extorsi&#243;n m&#225;s contundente y efectiva contra las convicciones y las esperanzas. Muchas banderas fueron abatidas; muchos espacios clausarados; muchas organizaciones desintegradas y desechas por el terror. Vientos helados de miedo paralizaron lo que en un momento fue efervescencia de vida y manifestaci&#243;n atrevida de esperanza.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Hoy, mientras se masacra dosificadamente a los sobrevivientes de la esperanza y se trafica con la libertad y la miseria para desactivar hasta las m&#225;s d&#233;biles formas de oposici&#243;n, se nos invita a exorcizar la memoria para neutralizar su fuerza dignificante. Se nos invita a superar los traumas de las sepulturas inc&#243;gnitas o clandestinas; a realizar los duelos de manera apresurada para que los recuerdos pierdan su fuerza interpelante y transformadora; a aceptar las confesiones penitentes de los victimarios para permitirles retomar el poder a trav&#233;s de procesos socialmente legitimados; a aceptar verdades raqu&#237;ticas y distorsionadas para desactivar las presiones por una verdad integral y transparente; a disolver los anhelos de justicia en sanciones alternativas y exiguas a peque&#241;os grupos selectos y simb&#243;licos de victimarios; a renunciar al derecho a la reparaci&#243;n, cambi&#225;ndolo por reparaciones simb&#243;licas y colectivas que toman como pretexto carencias presupuestales para atender a millones de reclamantes, haciendo pagar a la misma sociedad victimizada, mediante impuestos extorsivos, las escasas indemnizaciones ineludibles.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Se nos habla de &#8220;posconflicto&#8221;, pues el conflicto real ha desaparecido por decreto. Se nos dice que todo el mundo ha llegado a aceptar este modelo de sociedad democr&#225;tica, y que hablar de injusticias estructurales es estar anclados en un pasado ya muerto y aferrados a lenguajes en desuso que hoy solo son patrimonio del terrorismo. El delito pol&#237;tico pas&#243; a ser patrimonio de quienes desde el mismo Estado ejercieron la m&#225;s atroz de las violencias, alegando que supl&#237;an una ausencia del Estado para exterminar a quienes disent&#237;an del mismo.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Las encuestas peri&#243;dicas de los medios masivos, nos han acostumbrado a que la popularidad de los mandatarios aumenta en la medida en que se destapan los cr&#237;menes de las m&#225;s altas jerarqu&#237;as del r&#233;gimen. No sabemos a&#250;n si es que la t&#233;cnica informativa ha logrado cambiar la polaridad de los principios &#233;ticos, o ha logrado crear en las masas una simpat&#237;a compulsiva con el crimen.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;En medio de tan desconcertantes, il&#243;gicas e inmorales presiones, la exhumaci&#243;n de la memoria de nuestras v&#237;ctimas es una luz que brilla en la oscuridad.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Ellas llamaron por su propio nombre a la injusticia y se&#241;alaron sin miedo sus ra&#237;ces y complicidades; la combatieron con valor y avanzaron con audacia hacia un mundo alternativo que vieron asomarse, con entusiasmo, en los consensos y movilizaciones de los oprimidos y de todos los que con ellos hicieron causa com&#250;n.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Hay imaginarios de la esperanza que la fundan en el &#233;xito y en las recompensas y la hacen, por tanto, incompatible con el fracaso, el cual es mirado all&#237; como pasajero y superable. Una mirada m&#225;s profunda nos hace concebir la esperanza como la identificaci&#243;n con valores que se legitiman a s&#237; mismos y por s&#237; mismos y que no est&#225;n supeditados a los &#233;xitos hist&#243;ricos afianzados en el poder.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Nuestras v&#237;ctimas, desde su misma destrucci&#243;n nos interpelan y nos invitan a un compromiso m&#225;s firme y profundo que el moldeado por los &#233;xitos.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Cuando nos acercamos a sus sepulcros o a los lugares que fueron regados con su sangre, vamos con ansia de beber en pozos profundos, donde la vida trasciende la muerte, y de volver a regar las semillas siempre f&#233;rtiles que ellas llevaban aferradas al coraz&#243;n cuando sus cuerpos inertes se sumergieron de nuevo en la fecundidad insobornable de la madre tierra.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La memoria que hoy hemos revivido en Ca&#241;o Sibao y en El Castillo, tierra donde a&#250;n se respira la vitalidad y la energ&#237;a, la poes&#237;a y los sue&#241;os humanistas de Mar&#237;a Mercedes, nos hace regresar a nuestras lugares de origen con nueva luz y nueva fuerza.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;A su luz, sabemos que nuestro conflicto no es superable mientras no se enfrenten sus ra&#237;ces, donde anidan la exclusi&#243;n y la deshumanizaci&#243;n de las inmensas mayor&#237;as nacionales. Soluciones al conflicto que amparen como no negociables la estructuras excluyentes y genocidas, no pueden ser aceptables, as&#237; se pretenda ilegitimar a los constructores de justicia como aferrados a lenguajes y pensamientos desfasados.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;A su luz, sabemos que la verdad y la justicia no son negociables sino que son las vigas de amarre de cualquier edificaci&#243;n hist&#243;rica que no quiera traicionar y enga&#241;ar a los seres humanos y embarcarlos en relaciones falsas y ficticias donde germinan todas las violencias.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;A su luz, sabemos que mientras no se repare lo que fue injustamente destruido, se estar&#237;a moldeando la realidad a la medida de los sue&#241;os demon&#237;acos de los victimarios.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Con su fuerza nos animamos a no transigir con la falsa justicia que se nos ofrece, que nos distrae y enga&#241;a, produciendo frutos exclusivos de impunidad sist&#233;mica. Nos animamos a invocar formas de justicia universal y &#233;tica y a registrar y hacer cada vez m&#225;s visibles ante el pa&#237;s y el mundo los cr&#237;menes de lesa humanidad que nos destruyen.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Con su fuerza impulsaremos los retornos colectivos de los desplazados; crearemos cadenas de solidaridad para proteger sus vidas y territorios y estableceremos catastros alternativos para combatir con la fuerza transparente de la &#233;tica los despojos inhumanos.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Con su fuerza estableceremos bancos y galer&#237;as de la memoria, donde sus voces silenciadas un d&#237;a por las armas, vuelvan a dialogar con su pueblo y lo acompa&#241;en en sus luchas por un mundo justo.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Finalmente, seguiremos peregrinando y exhumando en todos los rincones de este pa&#237;s ensangrentado, la memoria fecunda de quienes se sembraron con generosidad en los cimientos del mundo que anhelamos.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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	<item>
		<title>Diez a&#241;os despu&#233;s del asesinado de Josu&#233; Giraldo Cardona</title>
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		<dc:date>2006-10-18T17:20:27Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Javier Giraldo M. , S.J.</dc:creator>

<category domain="http://javiergiraldo.org/spip.php?rubrique16">Despedidas y evocaciones</category>


		<description>Es grande la tentaci&#243;n de concluir y cerrar ya nuestros duelos bajo la consigna de no dejarnos destruir psicol&#243;gicamente, echando mano de discursos sedantes que nos muestran la historia y la humanidad en una carrera positiva de progresos y de avances que a veces exigen sacrificar vidas y proyectos para que las generaciones futuras puedan vivir en paz y en bienestar.

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&lt;a href="http://javiergiraldo.org/spip.php?rubrique16" rel="directory"&gt;Despedidas y evocaciones&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_chapo'&gt;Solo nos queda la opci&#243;n de negar toda validez y legitimidad a los proyectos, expresiones culturales, estructuras e ideolog&#237;as que se construyen sobre la afirmaci&#243;n gozosa o indiferente de sus ausencias. Solo nos queda el camino de combatir y destruir las visiones positivas y abstractas de la humanidad y de la historia donde no cabr&#237;an nuestros m&#225;rtires, nuestras v&#237;ctimas, ba&#241;adas en su sangre siempre fresca, interpelante y desestabilizadora.&lt;/div&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Hoy hace 10 a&#241;os Josu&#233; vivi&#243; los &#250;ltimos instantes de su vida a la manera como &#233;l mismo y todos los que lo conocimos de cerca la hab&#237;amos imaginado y temido: unos proyectiles, disparados por especies de robots an&#243;nimos, teledirigidos, penetraron en su cuerpo y en pocos instantes le arrancaron violentamente la vida, acumulando su f&#233;retro al de los centenares de millares de v&#237;ctimas que pueblan nuestro sendero hacia un mundo nuevo y humano.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Perm&#237;tanme traer a la memoria en este momento uno de esos signos rutinarios y desapercibidos que solo se registran conscientemente cuando alg&#250;n sentimiento peregrino los graba con fuego en el coraz&#243;n. Aquel 14 de octubre de 1996, hacia esta misma hora, mientras el cuerpo inerte de Josu&#233; era sacado del recinto de la Asamblea para conducirlo a la ceremonia exequial, las campanas de la catedral acompa&#241;aban ese desplazamiento con el tradicional ta&#241;ido f&#250;nebre de &#8220;los dobles&#8221;, que integran el sonido agudo con el sonido grave, como tratando de hacer una s&#237;ntesis de todos los sentimientos humanos, de las alegr&#237;as y de las tristezas, de los momentos de luz y de los momentos de oscuridad, de las eclosiones de la vida y de la rigidez paralizante de la muerte, de las utop&#237;as y los sue&#241;os y de las tragedias que destruyen y aniquilan y ponen en jaque la esperanza. Nunca he podido separar, en estos 10 a&#241;os, el recuerdo de la muerte de Josu&#233; de aquel ta&#241;ido f&#250;nebre de las campanas de la catedral que penetr&#243; tan hondamente en mis sentimientos exacerbados en aquel momento, como sonido portador de mensajes cifrados que he tratado muchas veces de interpretar y de desentra&#241;ar.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Una larga tradici&#243;n est&#233;tica religiosa, amalgamada con nuestra cultura, hizo de los campanarios una especie de concha de resonancia del misterio del tiempo. El sonido de las campanas, con la complicidad de las ondas de los vientos, socializa la atenci&#243;n sobre aquello que comienza y sobre aquello que termina, y sobre los momentos intensos y sagrados, tratando de traducir en la rica gama de sus sonidos, la confluencia de sentimientos en la alegr&#237;a o en el dolor, o las expectativas y las alertas frente a lo que rompe los ciclos rutinarios de la vida, o la profundidad emotiva de los encuentros y las despedidas que marcan siempre las fronteras profundas de las presencias y de las ausencias; de lo que pudo ser y de lo que sigue siendo.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Aquel sonido redoblante de las campanas de la catedral qued&#243; asociado, pues, en mi memoria al denso y emotivo momento de la despedida de Josu&#233;. Solo quisiera compartir con ustedes, en estos minutos, algunos estratos superficiales de esos mensajes cifrados de su presencia y de su ausencia, ya que los estratos m&#225;s profundos quedan atrapados en los ecos sin palabras de los campanarios.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Presencia y ausencia se confrontan necesariamente en este aniversario y nos envuelven a todos, a Josu&#233; y a nosotros, en una solidaridad interpelante.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;strong class=&quot;spip&quot;&gt;Presencia:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Venido de las monta&#241;as caldenses donde su primera militancia pol&#237;tica le hab&#237;a acarreado un primer atentado contra su vida, su presencia en en Llano estuvo marcada por la madurez de una opci&#243;n que asum&#237;a conscientemente el riesgo, bajo el &#237;mpeto del sue&#241;o en otro mundo posible y cercano, nimbado por el coraje y el amor de quienes se compromet&#237;an en su gestaci&#243;n. Josu&#233; hab&#237;a optado por el Derecho y ofreci&#243; su capacitaci&#243;n jur&#237;dica como base y camino de un compromiso que le diera acceso al mundo de los oprimidos luchadores. &#8220;Empec&#233; a entender el Llano y a conocer su historia a trav&#233;s de las v&#237;ctimas de la violencia&#8221;, le confesaba a otro abogado pocos meses antes de su muerte. &#8220;Mi compromiso con la gente, -dec&#237;a- el amarrarme a sus luchas, fue acompa&#241;ado de un proceso de enamoramiento paulatino de la regi&#243;n. La inmensidad del Llano, su exotismo, eran para m&#237; fantas&#237;as inexploradas, sus paisajes son embrujadores. Todo ello me at&#243;. Adem&#225;s me parec&#237;a que la idea de irme de all&#237;, con tantos compa&#241;eros muertos, era como dejar abandonadas sus memorias, las luchas por las que entregaron la vida. Si sobreviv&#237;a yo, era como un acto de cobard&#237;a que no me perdonar&#237;a nunca (...) me parec&#237;a una cobard&#237;a pensar en irme frente a la gente que, a&#250;n sabiendo que la iban a matar, no se resignaba ni renunciaba a su lucha sino que, por el contrario, aumentaba sus esfuerzos, de tal manera que cuando les llegase la hora de morir por lo menos venc&#237;an moralmente sobre sus victimarios&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Esta fue su fe humana; la que explic&#243;, no a los razonamientos fr&#237;os de los intelectuales, sino al sentir humano y c&#225;lido de los militantes, los perfiles amalgamados de su vida y de su muerte. Su vida, como camino y opci&#243;n, la confeccion&#243; entre los dos atentados, como un fuego robado a los dioses de la muerte, para producir incendios y resplandores antes de que se lo rescataran.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;En mi primer encuentro con &#233;l, presentados y atados en una amistad definitiva por la inolvidable Hermana Nohemy Palencia, Josu&#233; apenas daba pasos inseguros hacia lo que ser&#237;a el Comit&#233; C&#237;vico de Derechos Humanos del Meta. Est&#225;bamos en unas jornadas de an&#225;lisis sobre el desplazamiento forzado y de all&#237; sali&#243; con un programa claro y definido para configurar el Comit&#233;. Poco antes de su muerte lo evaluaba as&#237;: &#8220;Aprendimos el lenguaje de los derechos humanos desde el clamor de viudas, hu&#233;rfanos y desplazados reclamando justicia ... Hemos querido responder con un planteamiento central que es el de la vida. La vigencia de la vida, la indoblegabilidad de la vida y la urgencia de defenderla para que sea posible la confrontaci&#243;n democr&#225;tica en el juego civilizado de las palabras y no en los escenarios del asesinato, la masacre o la guerra (...) Nos hicimos parte de la familia colombiana defensora de los derechos humanos (...) Nos hemos vinculado al movimiento de los derechos humanos en el mundo. Nos hemos hecho parte de esta familia universal por la dignidad de las personas y de los pueblos, lo cual nos da el vigor para seguir adelante&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Su presencia fue fuerza y acci&#243;n, impulso y coraje vividos conscientemente en escenarios donde merodeaba la muerte. En el &#250;ltimo reportaje que le hicieron en Suiza, destin&#243; largos espacios a los relatos de lo que &#233;l denomin&#243; &#8220;aquellas muertes que me desgarraron el alma&#8221;, que fueron en &#233;l memoria fecunda y est&#237;mulo permanente de su compromiso progresivamente radicalizado.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Sus riesgos crecientes enfrentados con audacia desafiante, y -por qu&#233; no decrilo- de imprudencias angustiantes, se fueron convirtiendo en factor de tensi&#243;n entre los dos, y no pocas veces me dejaron sinsabores y perplejidades. En los &#250;ltimos meses trat&#233; de entender, entre sentimientos encontrados, que &#233;l hab&#237;a llegado ya a comprenderse a s&#237; mismo como parte de un proyecto mucho m&#225;s grande que &#233;l, en el cual &#233;l disolv&#237;a cada vez m&#225;s generosamente su propia subjetividad, o mejor la fund&#237;a en una subjetividad colectiva que enarbolaba la pasi&#243;n por la dignidad humana. Solo desde all&#237; fue posible entender su frase lapidaria que nos qued&#243; grabada con fuego en el coraz&#243;n: &#8220;ser obligado a dejar las cosas que has construido, los espacios de lucha que te enriquecen en tu condici&#243;n de ser humano y dejarlo todo por las amenazas o la inminencia de la muerte, es enajenarle tu libertad a los verdugos; es endosarle al criminal la condici&#243;n de un dios que puede decidir sobre tu vida o tu muerte. No lo acepto. Ceder me parece m&#225;s terrible que la muerte misma&#8221;. As&#237;, su muerte fue claramente una negativa digna a la claudicaci&#243;n; un triunfo moral sobre sus victimarios. Su presencia, podr&#237;amos decir, lleg&#243; a su plenitud en su ausencia.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;strong class=&quot;spip&quot;&gt;Ausencia:&lt;/strong&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Hace 10 a&#241;os vivimos su ausencia y la primera interpelaci&#243;n que nos hace su memoria es c&#243;mo hemos convivido con los entramados institucionales que le dieron muerte; c&#243;mo hemos convivido con nosotros mismos, insertos como estamos en un mundo en que las fuerzas dominantes no cesan de festejar su ausencia.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Es grande la tentaci&#243;n del silencio y de la claudicaci&#243;n disimulada que en multitud de ocasiones se nos quiere imponer como precio a la supervivencia. Es grande la tentaci&#243;n de convivir con la impunidad, muchas veces disfrazada de &#8220;paz&#8221; o de &#8220;negociaci&#243;n pol&#237;tica&#8221;, en su atrevido intento de cooptar a las v&#237;ctimas para que aplaudan con entusiasmo inconsciente el modelo de sociedad de pensamiento &#250;nico que las ha destruido.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Es grande la tentaci&#243;n de concluir y cerrar ya nuestros duelos bajo la consigna de no dejarnos destruir psicol&#243;gicamente, echando mano de discursos sedantes que nos muestran la historia y la humanidad en una carrera positiva de progresos y de avances que a veces exigen sacrificar vidas y proyectos para que las generaciones futuras puedan vivir en paz y en bienestar.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Es grande la tentaci&#243;n de legitimar nuestra permanencia en la vida, frente a aquellos que fueron expulsados violentamente de la historia, cobij&#225;ndonos con el discurso del &#8220;realismo&#8221; o con el de la &#8220;&#233;tica de la responsabilidad hist&#243;rica&#8221;, consintiendo en que la realidad vigente tenga primac&#237;a sobre los sue&#241;os que alguna vez alimentaron nuestro sentido del vivir.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Es grande la tentaci&#243;n de aceptar al menos ciertos grados de frialdad e indiferencia para continuar conviviendo, sin ser psicol&#243;gicamente destruidos, con un mundo que hunde los cimientos m&#225;s firmes de su realidad real en la destrucci&#243;n violenta y en la ausencia de los que ya no est&#225;n.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Pocas alternativas nos quedan para convivir dignamente con las ausencias de los que un d&#237;a temsionaron nuestros afectos y nuestra esperanza en el compromiso con un mundo diferente y m&#225;s humano.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Solo nos queda la opci&#243;n de negar toda validez y legitimidad a los proyectos, expresiones culturales, estructuras e ideolog&#237;as que se construyen sobre la afirmaci&#243;n gozosa o indiferente de sus ausencias. Solo nos queda el camino de combatir y destruir las visiones positivas y abstractas de la humanidad y de la historia donde no cabr&#237;an nuestros m&#225;rtires, nuestras v&#237;ctimas, ba&#241;adas en su sangre siempre fresca, interpelante y desestabilizadora.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Convivir dignamente con su ausencia nos lleva a negar el Derecho y la Justicia como conjuntos de normas y procedimientos abstractos y universales y a transformarlos en el rescate permanente de las vidas destruidas de nuestras v&#237;ctimas en su incesante demanda de derechos negados.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Solo podremos convivir dignamente con su ausencia, si entendemos el Derecho y la Justicia, no como doctrinas abstractas sino como procesos que avanzan negando y superando formas concretas de injusticia; si entendemos el pasado, no como lo acabado que ya no vuelve m&#225;s, sino como un conjunto de l&#237;neas truncadas, de historias interrumpidas que heredamos y que nos invitan a concluirlas; si entendemos la memoria, no como el solo recuerdo de lo que fue sino de lo que pudo haber sido, de los sue&#241;os forzados a detenerse en caminos muertos y sitiados; si entendemos el amor, no como un bien que se hace a quienes pueden recompensarnos en el futuro, sino como servicio a los vencidos y a los muertos que ya no pueden halagarnos con futuras recompensas materiales.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Quisiera evocar, finalmente, unos versos profundos de La Par&#225;bola del Foso, del poeta Guillermo Valencia.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Narra el poeta que un antiguo rey de la India ten&#237;a su reino en un hermoso valle natural cercado por monta&#241;as de roca de granito tajadas a pico en aristas filudas. Una vez que sali&#243; de su sede, al regresar encontr&#243; que una enorme roca hab&#237;a bloqueado el &#250;nico acceso a su reino, que era un estrecho puente entre dos pe&#241;ascos elevados. Varios esfuerzos por desbloquear el paso, fracasaron: no pudieron partir la roca con martillos potentes, ni dos mil elefantes con cadenas pudieron arrastrarla. Aconsejado por algunos, el rey hizo llamar a un fakir que habitaba en una cueva de los contornos. El fakir hizo que cien hombres cavaran un foso profundo y luego con palancas hicieron rodar la roca hacia el foso. Terminada la haza&#241;a, el fakir le hizo al rey profundas reflexiones sobre la caducidad de la vida y del universo, donde hasta las poderes m&#225;s invencibles ruedan finalmente a un abismo que los sepulta en la nada. Sus estrofas finales son de una hermosa profundidad:&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&#8220;Lo que existe es ya tumba de lo que viene:&lt;br&gt;
abierto percibe cada instante al nacer, su sepulcro,&lt;br&gt;
y el instante sepulta nuestro pensar, que es tiempo,&lt;br&gt;
y con &#233;l un jir&#243;n de nuestra carne d&#233;bil&lt;br&gt;
que es fragmento de espacio,&lt;br&gt;
ardida en la perenne combusti&#243;n de la vida.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Alumbrar es arder:&lt;br&gt;
el que no piensa se abrasa m&#225;s despacio;&lt;br&gt;
pero el vivir intenso y el so&#241;ar y el sufrir&lt;br&gt;
enardecen las llamas &lt;br&gt;
y apuran el vivaz relucir del ardua flor del ser:&lt;br&gt;
alumbrar es arder&lt;br&gt;
&#161;y quemarse alumbrando es vivir&#161; &#161;Es vivir&#161; &#161;Es vivir&#161;&#8221;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Hermoso y profundo s&#237;mbolo que, a mi juicio, en medio de la obligada meditaci&#243;n sobre la caducidad de nuestras vidas que todo aniversario f&#250;nebre nos impone, revela el sentido profundo de la vida de Josu&#233;: su vida no puede describirse mediante la imagen del fuego lento que va consumiendo toda existencia terrena. Su vida fue ese &#8220;vivir intenso y so&#241;ar y sufrir&#8221;, algo que aviv&#243; la llama de su vida de manera no rutinaria, apresurada e intensa, para &#8220;quemarse alumbrando&#8221; como un VIVIR en plenitud. Por eso el &#250;ltimo verso podr&#237;amos acogerlo como su m&#225;s hermoso y profundo legado: quemarse alumbrando es vivir, es vivir, es vivir.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Javier Giraldo M., S. J.&lt;br&gt;
Villavicencio, 13 de octubre de 2006&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;
		
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		<title>Un a&#241;o despu&#233;s...</title>
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		<dc:date>2006-03-22T00:00:28Z</dc:date>
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		<dc:language>es</dc:language>
		<dc:creator>Javier Giraldo M. , S.J.</dc:creator>

<category domain="http://javiergiraldo.org/spip.php?rubrique16">Despedidas y evocaciones</category>


		<description>La escuela de Buenos Aires, ya en las estribaciones de la Serran&#237;a de Abibe, nos sirvi&#243; de lugar de confluencia y encuentro a varios grupos que hab&#237;amos partido en las prime-ras horas de la ma&#241;ana desde diversos lugares, para conformar la caravana del aniversa-rio. Un centenar de personas, venidas desde diferentes veredas de San Jos&#233; de Apartad&#243;, desde diversas regiones de Colombia y desde varios pa&#237;ses del mundo, nos integramos en aquella caravana que con un torbellino de sentimientos (...)

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&lt;a href="http://javiergiraldo.org/spip.php?rubrique16" rel="directory"&gt;Despedidas y evocaciones&lt;/a&gt;


		</description>


 <content:encoded>&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La escuela de Buenos Aires, ya en las estribaciones de la Serran&#237;a de Abibe, nos sirvi&#243; de lugar de confluencia y encuentro a varios grupos que hab&#237;amos partido en las prime-ras horas de la ma&#241;ana desde diversos lugares, para conformar la caravana del aniversa-rio. Un centenar de personas, venidas desde diferentes veredas de San Jos&#233; de Apartad&#243;, desde diversas regiones de Colombia y desde varios pa&#237;ses del mundo, nos integramos en aquella caravana que con un torbellino de sentimientos encontrados, nos identific&#225;-bamos ante todo en esa fuerza imantada que ejercen sobre nosotros los espacios y los tiempos que han quedado marcados por hechos conmovedores. Quer&#237;amos llegar antes del anochecer de aquel 20 de febrero hasta las riberas del R&#237;o Mulatos, con el fin de poder encontrarnos a las siete y media de la ma&#241;ana del 21, en el sitio preciso donde un a&#241;o antes, a esa misma hora, Luis Eduardo Guerra, su compa&#241;era Bellanira Areiza y su hijo Deiner Andr&#233;s, hab&#237;an sido masacrados por el ej&#233;rcito colombiano, arranc&#225;ndole sus vidas a garrotazos y machetazos.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;El camino se hizo menos dif&#237;cil que en otras ocasiones, gracias a las varias semanas de sol intenso que hab&#237;an precedido y que secaron los habituales pantanos de la ruta. Sin embargo, el agua escaseaba y los ca&#241;os y quebradas, incluyendo el mismo R&#237;o Mulatos, estaban casi secos. Los que se hab&#237;an adelantado a esperarnos, con el fin de construir una r&#250;stica capilla en La Resbalosa, sobre las fosas que albergaron un a&#241;o antes los cuerpos descuartizados de Alfonso Tuberquia y su familia, hab&#237;an escogido como sitio de campamento el destartalado centro de salud de Mulatos Medio, a escasos metros del sitio de la primera masacre. All&#237; llegamos con tiempo suficiente para colgar las hamacas o preparar los r&#250;sticos dormitorios antes de que el sol se ocultara.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Aquella naturaleza exuberante nos embrujaba con su misterio, ofreci&#233;ndonos a borboto-nes las m&#225;s diversas y preciosas especies de vida que nos asediaban por doquier y que al llegar la noche entonaban un concierto con sinfon&#237;as insospechadas. Tanta exuberancia de vida contrastaba con el recuerdo de aquella masacre que fue una verdadera org&#237;a de muerte y cuyos contornos y dimensiones se agigantaban en el alma de todos los presen-tes, al entrar en contacto f&#237;sico con aquel paisaje, con aquella tierra y con aquellas pie-dras que a&#250;n guardaban la memoria fresca del dolor y de la sangre.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Lleg&#243; el amanecer del 21, y luego de un caf&#233; preparado temprano por la comisi&#243;n de alimentaci&#243;n y condimentado por el ambiente de fraternidad universal que all&#237; se respi-raba, a las siete y media todos nos congregamos alrededor de la r&#250;stica capillita, cons-truida por una grupo de la Comunidad de Paz desde septiembre pasado, sobre la misma tierra que un a&#241;o antes fue regada con la sangre de Luis Eduardo, de Bellanira y de De-iner.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Antes de la Eucarist&#237;a, le&#237;mos el texto de la &#250;ltima entrevista que un grupo de diputados del Parlamento Valenciano, del Estado Espa&#241;ol, le hab&#237;an hecho a Luis Eduardo, 37 d&#237;as antes de su asesinato. All&#237; describ&#237;a, con la claridad, sencillez, convicci&#243;n y firmeza que siempre lo caracterizaron, el proyecto de comunidad de paz al cual le entreg&#243; lo mejor de sus esfuerzos y que concret&#243; para &#233;l y para muchos un ideal de convivencia humana por el cual val&#237;a la pena entregar la vida. Fue escalofriante volver a escuchar, sobre aquel tel&#243;n de fondo que confrontaba el presente con el pasado y el futuro, en un momento celebrativo de intensa emotividad, sus palabras conmovedoras que integraban vida y muerte en una amalgama de sentido trascendente: &#8220;Nosotros siempre hemos di-cho, y en eso somos claros, que hasta el d&#237;a de hoy estamos resistiendo y todav&#237;a c&#243;mo nuestro proyecto es de seguir resistiendo y defendiendo nuestros derechos. No sabemos hasta cu&#225;ndo, porque lo que hemos vivido durante toda la historia es que hoy estamos hablando, ma&#241;ana podemos estar muertos. Que hoy estamos en San Jos&#233; de Apartad&#243;, ma&#241;ana puede estar la mayor&#237;a de la gente desplazada porque puede haber una masa-cre de 20 &#243; 30 personas ... que eso no es algo imposible. Aqu&#237; en esta regi&#243;n todo es posible. Pero mientras estemos, nuestros proyectos de vida siguen&#8221;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Yo miraba furtivamente los rostros de todos los l&#237;deres de la Comunidad de Paz all&#237; presentes, que han corrido los mismos riesgos y que los han asumido con la misma va-lent&#237;a de Luis Eduardo. Sus facciones me parecieron excepcionalmente tensas y revela-ban un intenso momento interior de opciones dif&#237;ciles pero llenas de firmeza.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;La Eucarist&#237;a quiso retomar varios elementos de la Eucarist&#237;a exequial de un a&#241;o antes, como la lectura de un texto del Evangelio de San Juan, en el cual Jes&#250;s afirma que nadie le quita su vida sino que &#233;l mismo la entrega voluntariamente y que su Padre lo ama justamente porque &#233;l entrega su vida para volverla a tomar, afirmaci&#243;n por la cual mu-chos jud&#237;os que lo escuchaban lo trataron de loco, mientras unos pocos sosten&#237;an que alguien que le abr&#237;a los ojos a los que estaban ciegos, no pod&#237;a estar loco. (Jn. 10, 17-21). En ese texto he encontrado una par&#225;bola preciosa de lo que esta Comunidad de Paz ha vivido y ha sido durante su tr&#225;gica trayectoria. El Estado les ha arrancado multitud de vidas y anuncia todas las semanas, a trav&#233;s de sus agentes armados, que exterminar&#225; a toda costa la vida misma de la Comunidad. Esta experiencia los ha llevado a la convic-ci&#243;n de que asumir su proyecto de vida con firmeza implica estar dispuestos a sacrificar sus vidas individuales, como casi dos centenares lo han hecho ya, pero con la convic-ci&#243;n de que una dimensi&#243;n de la vida, la que han ido descubriendo como la m&#225;s valiosa, no se destruye sino que se retoma de una manera fecunda y trascendente. El ser parte de grupo humano que dice No a muchas formas de subyugaci&#243;n y deshumanizaci&#243;n y que afirma y anuncia, en la modestia y humildad de sus realizaciones y conquistas doloro-sas, que otro mundo es posible, va trastocando la escala social de valores y se va con-frontando con aquella escala que nuestro mundo y sociedad, radicalmente enfermos, nos han querido grabar a sangre y fuego en nuestra conciencia. No pocos funcionarios del Estado e incluso agentes diplom&#225;ticos, se han extra&#241;ado profundamente de que la Co-munidad no ceda a los chantajes a que ha sido sometida y de que prefiera sacrificar mu-chos niveles de elemental bienestar a sacrificar sus principios &#233;tico pol&#237;ticos. Y es por esta actitud, que much&#237;sima gente considera &#8220;absurda&#8221;, que son tratados como &#8220;ilusos&#8221; y &#8220;locos&#8221;. Basta leer infinidad de comentarios en los medios masivos de comunicaci&#243;n. Pero los que son capaces de trascender los condicionamientos sociales y culturales, que invitan siempre a tener como m&#225;ximo valor irrenunciable la sobrevivencia biol&#243;gica y a pagar por ella todos los precios que los poderes opresores exijan a cambio, descubren que all&#237; hay un n&#250;cleo humano que hace &#8220;abrir los ojos&#8221; a la masa de ciegos, que por la ley de las inercias y del menor esfuerzo, prefieren no ver.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Al final de la Eucarist&#237;a, escuchamos la conmovedora canci&#243;n que una integrante del grupo solidario de Italia nos hab&#237;a enviado, en la cual se expresan tan delicadamente los sentimientos humanos frente a la masacre de hace un a&#241;o.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Desde la v&#237;spera se hab&#237;an recibido informaciones sobre el lugar donde probablemente se hallaban los restos de Don Aquilino P&#233;rez, un miembro de la Comunidad asesinado por el ej&#233;rcito en julio de 2001. Un grupo seleccionado, con acompa&#241;amiento interna-cional, parti&#243; muy de ma&#241;ana, antes de la celebraci&#243;n en Mulatos, a verificar la infor-maci&#243;n, con el fin de llegar hacia el medio d&#237;a a la vereda La Resbalosa, donde preten-d&#237;amos hacer la otra ceremonia a la misma hora en que hab&#237;an sido sacrificados Alfonso Turberquia y su familia.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Tras un r&#225;pido desayuno, luego de la celebraci&#243;n en Mulatos, emprendimos la subida hacia La Resbalosa. Por un camino que no conoc&#237;amos y que era menos pendiente que el utilizado en otras ocasiones, ascendimos hacia la humilde vivienda de Alfonso, San-dra y sus ni&#241;os, situada dentro de un paisaje precioso. En el camino nos detuvimos bre-ves momentos en casas abandonadas por familias desplazadas, escuchando r&#225;pidos rela-tos de las mismas v&#237;ctimas o sobrevivientes que caminaban con nosotros. Llegamos a la hora prevista, a las 12 del mediod&#237;a. Sin embargo, preferimos dar un plazo para ver si llegaban quienes hab&#237;an ido a rescatar los restos de Don Aquilino. El cansancio de la subida, sumado al de la jornada anterior, era intenso. Unos minutos de sue&#241;o junto a la cuna vac&#237;a de Santiago, descuartizado hace un a&#241;o sin cumplir sus 18 meses de vida, me sirvieron para recuperar las fuerzas. Me traslad&#233; entonces, con muchos de los peregri-nos, al fondo del cacaotal, donde estaban las fosas que albergaron los cuerpos despeda-zados de Alfonso, Sandra, sus ni&#241;os y Alejandro, quien les ayudaba en la cosecha del cacao. All&#237; ahora se erig&#237;a una r&#250;stica capillita que cobijaba las fosas vac&#237;as y que en piedras de colores guardaba la memoria viviente de quienes all&#237; fueron masacrados. Es admirable el sentido de la memoria que esta Comunidad tiene. All&#237; se siente realmente que sus muertos est&#225;n siempre vivos, acompa&#241;ando este proceso doloroso de constuir un mundo distinto. Recordaba que hace unos meses, unos l&#237;deres ind&#237;genas del Cauca nos dec&#237;an en un intercambio: &#8220;para nosotros, el pasado nunca lo imaginamos atr&#225;s sino adelante; cuando marchamos, delante de nosotros van los de m&#225;s edad y nuestros muertos; ellos, que ya han pasado por situaciones dif&#237;ciles, son quienes mejor nos pue-den orientar en el camino&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Hacia las dos de la tarde lleg&#243; el grupo que hab&#237;a ido a rescatar los restos de Don Aqui-lino y llegaron con gran alegr&#237;a porque los hab&#237;an logrado rescatar. En medio de un bosque, gracias a los testigos que hab&#237;an guardado en su memoria por varios a&#241;os las coordenadas de aquella sepultura, fue posible el rescate. Don Aquilino hab&#237;a sido dete-nido en medio de un brutal operativo militar el 11 de julio de 2001. Como llevaba su mercadito para sus 5 hijos, los militares le dijeron que esa comida la llevaba para la gue-rrilla. &#201;l sostuvo con firmeza que ten&#237;a derecho a alimentar a sus hijos, y cuando los militares lo conminaron a abandonar la regi&#243;n, &#233;l se neg&#243; rotundamente y defendi&#243; su derecho a vivir en su pobre parcela que era lo &#250;nico que pose&#237;a. Fue entonces amarrado a un &#225;rbol del bosque desde el 11 de julio y dos d&#237;as despu&#233;s fue asesinado a garrotazos y enterrado all&#237; mismo. Los que rescataron sus restos tra&#237;an el lazo con que fue amarra-do que apareci&#243; intacto en la exhumaci&#243;n.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Quer&#237;amos hacer la ceremonia, como en Mulatos, a la misma hora en que un a&#241;o antes, las v&#237;ctimas hab&#237;an sido masacradas. Todos los testimonios nos confirmaban que el ej&#233;r-cito hab&#237;a llegado hacia las doce y media a la casa de Alfonso y hab&#237;a comenzado a disparar. Pero cuando miramos nuestros relojes, ca&#237;mos en la cuenta de que Alfonso hab&#237;a regresado a su casa justamente hacia las 2 p. m., luego de haber hu&#237;do con varios de sus trabajadores para salvar su vida, pero tambi&#233;n luego de decidirse a correr la mis-ma suerte que su esposa y sus ni&#241;os, lo que lo impuls&#243; a regresar a su hogar, siendo sa-crificado de inmediato. Sin pensarlo, est&#225;bamos, pues, sobre la hora precisa en que la masacre de toda aquella familia se hab&#237;a consumado. Nos congregamos en la r&#250;stica capillita construida sobre las fosas y all&#237; hicimos las lecturas b&#237;blicas acompa&#241;adas de plegarias y de un ritual sencillo de consagraci&#243;n de aquel lugar como lugar sagrado, resignificando un espacio que hab&#237;a servido para lo m&#225;s horrendo, con el fin de que aho-ra sirviera para lo m&#225;s sublime: para descubrir el valor de la vida humana y solidarizarse con los crucificados de la historia. Desde Mulatos hab&#237;amos tra&#237;do una bolsa de tierra del sitio preciso donde cayeron los cuerpos ensangrentados de Luis Eduardo, Bellanira y Deiner. Aqu&#237; mezclamos esa tierra con otra sacada de las fosas que albergaron los cuer-pos mutilados de Alfonso, Sandra, Alejandro, Natalia y Santiago, y cada uno de los pre-sentes se llev&#243; una peque&#241;a bolsa con un poco de esa tierra. En la ma&#241;ana, uno de los l&#237;deres de la Comunidad me hab&#237;a dicho en Mulatos, cuando contempl&#225;bamos el sitio donde fue asesinado Luis Eduardo: &#8220;esta tierra es especialmente f&#233;rtil&#8221;. Al final de la jornada esa frase me daba vueltas en la mente y pensaba en la impresionante fertilidad espiritual de esos lugares, marcados ahora con la memoria de esas vidas y de esas muer-tes, que han sacudido tan fuerte y profundamente nuestras conciencias.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Luego de la ceremonia en La Resbalosa emprendimos nuestro descenso nuevamente hacia Mulatos, para pasar esa &#250;ltima noche en el mismo campamento improvisado junto al semi-destru&#237;do centro de salud de Mulatos Medio. Un grupo de j&#243;venes que no hab&#237;a subido a La Resbalosa porque hab&#237;an ido antes a construir la capillita, nos ten&#237;a prepa-rada una cena. Cuando fue cayendo la oscuridad, nos fuimos congregando improvisa-damente, junto a la capillita que marca el sitio del sacrificio de Luis Eduardo y su fami-lia, algunos periodistas y visitantes internacionales y nacionales, los l&#237;deres de la Co-munidad y un grupo de testigos y campesinos de la zona. Se fue organizando, sin pen-sarlo, un conversatorio que se prolong&#243; hasta cerca de la media noche. Bajo la luz de la luna y las estrellas y rodeados por aquella exuberante naturaleza y por el embrujo de aquella serran&#237;a que guarda tantos misteriors de vida y de muerte, se fue reconstruyendo paso a paso, con testimonios impresionantes de primera mano, lo que fue aquel operati-vo militar de hace un a&#241;o, en el contexto conmovedor de toda la persecuci&#243;n del Estado contra la Comunidad de Paz. Estar ubicados en el mismo espacio de los acontecimientos y en las mismas fechas del calendario, le daba a aquel conversatorio un realismo pro-fundamente conmoverdor, profundizado por una solidaridad universal que se hac&#237;a rea-lidad en quienes hab&#237;a cruzado lejanas fronteras para acompa&#241;arnos y para empaparse de la verdad de aquellos hechos. Hacia la media noche el cansacio nos venci&#243; y nos fuimos a dormir unas pocas horas porque hab&#237;a que madrugar para iniciar temprano nuestro viaje de regreso.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;En efecto, desde las 5 de la ma&#241;ana del 22, la actividad de desmonte del campamento, aperaje de las bestias y organizaci&#243;n de equipajes, era intensa. Fuimos saliendo en gru-pos en la medida de los afanes de regreso. Algunos ten&#237;an que llegar con tiempo sufi-ciente para tomar vuelos o buses de regreso, otros para responder a las urgencias fami-liares de subsistencia. Un buen grupo permanecimos aquella noche en San Josesito. Nos enteramos de nuevos atropellos del ej&#233;rcito, como el ocurrido en La Uni&#243;n. Cuando los participantes de esa comunidad, completamente integrada a la Comunidad de Paz, esta-ban entrando a sus viviendas al regresr de Mulatos, el ej&#233;rcito invadi&#243; el poblado y anunci&#243; que todas las viviendas iban a ser allanadas. Gracias a visitantes internacionales que se interpusieron y explicaron que estaban regresando de una conmemoraci&#243;n de la masacre, con pleno derecho, el ej&#233;rcito se retir&#243; no sin demostrar un fuerte enojo por no haber hecho un nuevo alarde de fuerza y prepotencia contra la poblaci&#243;n civil. Al paso por el abandonado caser&#237;o de San Jos&#233;, se vi&#243; a polic&#237;as filmando la caravana y hacien-do comentarios ofensivos que pudieran ser escuchados por los peregrinos: &#8220;estos son guerrilleros que vienen con sus morrales y sus armas escondidas&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;El 23 en la ma&#241;ana, todav&#237;a con la presencia de un buen grupo de visitantes nacionales e internacionales, la Comunidad se congreg&#243; para una ceremonia que cerraba las conme-moraciones del aniversario. Doce ni&#241;as y ni&#241;os recibieron el bautismo, al tiempo que se realizaban los ritos funerarios sobre los despojos mortales de Don Aquilino P&#233;rez, res-catados durante la peregrinaci&#243;n. Nuevamente la muerte y la vida se trenzaban en un mismo misterio y en un solo ritual. Comenzamos dignificando los despojos de Don Aquilino, poniendo sobre la r&#250;stica urna, construida la noche anterior por miembros de la Comunidad, los signos cristianos de la cruz, el cirio pascual, el agua bautismal y los Evangelios, y marc&#225;ndola con el homenaje humano universal de una ofrenda floral. Al finalizar la Eucarist&#237;a los condujimos a un improvisado cementerio que ya guarda mu-chas urnas funerarias, donde se ha comenzado a levantar un monumento m&#225;s definitivo en memoria de las v&#237;ctimas de todo este proceso.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;En el rito del bautismo retomamos textos b&#237;blicos que enfatizan la fe como una actitud audaz, que no se conforma con el mundo de obst&#225;culos a los sue&#241;os de una humanidad libre, justa, fraterna y veraz, que Dios nos regal&#243; como proyecto ofrecido a nuestra ma-nos artesanales. Toda la reflexi&#243;n culminaba con el s&#237;mil que el mismo Jes&#250;s puso para entender la fe como esa actitud audaz que lleva a decirle a una monta&#241;a que se nos in-terpone como obst&#225;culo en el camino: &#8220;qu&#237;tate de ah&#237; y arr&#243;jate al mar.. sin dudar que ello va a ocurrir&#8221; (Mc. 11,23). As&#237;, el proceso de la comunidad ha sido un proceso de fe audaz en unos valores que son los mismos del Evangelio: veracidad y transparencia; justicia; solidaridad. Esta comunidad, con su historia y sus muertos, es, pues, garant&#237;a para que la semillita de esa fe audaz se pueda desarrollar como en una tierra f&#233;rtil, en estos ni&#241;os que comienzan su vida en medio de luchas y penalidades pero con el sentido comunitario de una fe por momentos heroica. Un grupo de visitantes de los Estados Unidos, al final de la ceremonia, nos ley&#243; documentos y cartas de quienes los acompa-&#241;aban en esp&#237;rito desde su propio pa&#237;s y una declaraci&#243;n de quienes hab&#237;an venido al aniversario y se regresaban convencidos de que hab&#237;an estado en &#8220;un lugar sagrado&#8221;.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Despu&#233;s de la ceremonia vinieron las despedidas finales, despedidas densas que m&#225;s escond&#237;an que revelaban las cargas pesadas con que todos regres&#225;bamos en el alma.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;No hay duda de que el coraz&#243;n de muchos de nosotros llor&#243; intensamente durante todas estas jornadas. Algunos no pudimos contener el llanto tambi&#233;n de los ojos, en furtivos momentos solitarios, sec&#225;ndonos r&#225;pidamente las l&#225;grimas, condicionados como vivi-mos por una cultura que ha asociado siempre el llanto con la debilidad. Pero en el regre-so experiment&#225;bamos la profundidad y el realismo de aquel dicho ancestral de nuestros hermanos africanos: hay muchas cosas que solamente pueden ser vistas por ojos que han llorado.&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Javier Giraldo M., S. J.&lt;/p&gt; &lt;CENTER&gt;
&lt;B&gt;Plegaria desde Mulatos:&lt;/B&gt;&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;
&lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;Es justo elevar nuestras sentimientos hacia Ti&lt;BR&gt;Se&#241;or de la Vida, de la Historia y del Tiempo,&lt;BR&gt;sobre todo cuando nuestro caminar se llena de recuerdos dolorosos&lt;BR&gt;que dejaron huellas profundas e imborrables&lt;BR&gt;y cuando el paso del tiempo&lt;BR&gt;nos hace revivir momentos intensos&lt;BR&gt;en los que experimentamos al mismo tiempo&lt;BR&gt;la capacidad inmensa de hacer da&#241;o&lt;BR&gt;que anida en el coraz&#243;n de los poderosos&lt;BR&gt;y la capacidad inmesa de sacrificio y de solidaridad,&lt;BR&gt;de resistencia y de lucha&lt;BR&gt;que anima a quienes buscan con entusiasmo&lt;BR&gt;un mundo diferente m&#225;s humano.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Es justo agradecerte&lt;BR&gt;a Ti que representas el misterio fontal de la Vida&lt;BR&gt;las vidas de nuestros hermanos y hermana&lt;BR&gt;que en este lugar fueron masacrados con sevicia&lt;BR&gt;por los poderes que nos dominan.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Es justo agradecerte tambi&#233;n&lt;BR&gt;el caminar dif&#237;cil de esta Comunidad de Paz&lt;BR&gt;que nos llena de profundas satisfacciones&lt;BR&gt;al comprobar que un peque&#241;o sender se ha abierto&lt;BR&gt;donde la solidaridad busca vencer el egoismo&lt;BR&gt;y la falsa civilizaci&#243;n construida sobre el lucro y la explotaci&#243;n;&lt;BR&gt;donde la verdad trata de romper espesas capas de enga&#241;os y falsedades&lt;BR&gt;y donde el amor a la Vida&lt;BR&gt;resiste heroicamente frente a poderosos proyectos de muerte.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Es justo darte gracias por tu Palabra refrescante&lt;BR&gt;que llena de sentido nuestros momentos dolorosos&lt;BR&gt;y darte gracias tambi&#233;n por tu Cruz&lt;BR&gt;que nos hace descubrir el valor precioso&lt;BR&gt;de quienes son capaces de entregar su vida&lt;BR&gt;por el amor a sus hermanos&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Al rociar esta tierra con agua&lt;BR&gt;s&#237;mbolo de la fuerza de Vida que Tu nos regalaste,&lt;BR&gt;invocamos tu bendici&#243;n&lt;BR&gt;Padre de Jes&#250;s y Padre nuestro&lt;BR&gt;sobre este lugar que ha quedado marcado para nosotros&lt;BR&gt;con la memoria dolorosa de nuestros hermanos aqu&#237; masacrados&lt;BR&gt;y con el horror que nos produce&lt;BR&gt;comprobar hasta d&#243;nde pueden llegar&lt;BR&gt;en su dinamismo destructor&lt;BR&gt;las fuerzas del mal que nos dominan.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Que quienes aqu&#237; se acerquen&lt;BR&gt;purifiquen el coraz&#243;n&lt;BR&gt;y lo limpien de todo egoismo destructor;&lt;BR&gt;que aprendan a descubrir en las v&#237;ctimas de la injusticia&lt;BR&gt;tu palabra interpelante y desestabilizadora,&lt;BR&gt;que los lleve a comprometerse con un mundo solidario.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Que quienes pasen por este lugar&lt;BR&gt;miren tambi&#233;n la cruz que aqu&#237; plantamos&lt;BR&gt;y aprendan a solidarizarse con los crucificados de nuestra historia.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Que esta tierra profanada por la muerte y el pecado&lt;BR&gt;reciba una fuerza apabuyante de resurrecci&#243;n&lt;BR&gt;que anime a todos los que la toquen&lt;BR&gt;a construir amor&lt;BR&gt;y a entender que las vidas aqu&#237; sembradas entre dolor, sangre y llanto,&lt;BR&gt;revientan como espigas nuevas&lt;BR&gt;en quienes se deciden a acoger el amor y a construir justicia.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Te lo pedimos por Jes&#250;s, tu Hijo y nuestro hermano&lt;BR&gt;a quien levantaste del sepulcro ignominioso del Calvario&lt;BR&gt;y lo hiciste reconocer como aquel que vive siempre contigo&lt;BR&gt;sin ser ya m&#225;s vulnerable a la muerte y al dolor&lt;BR&gt;en un tiempo ya no amenazado por la precariedad de lo que pronto se acaba.&lt;BR&gt;Am&#233;n.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;B&gt;Pelgaria desde La Resbalosa:&lt;/B&gt;&lt;BR&gt;&lt;/p&gt; &lt;p class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;BR&gt;Es justo dirigir nuestra mirada interior&lt;BR&gt;hacia Ti, Se&#241;or de la Vida y de la Historia,&lt;BR&gt;al congregarnos sobre esta tierra profanada&lt;BR&gt;que recogi&#243; los detritos&lt;BR&gt;de la m&#225;s extrema crueldad humana.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Aqu&#237; el cuerpo de tu pueblo fue despedazado con sevicia;&lt;BR&gt;el mismo cuerpo de Jes&#250;s que sigue padeciendo en la historia.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Aqu&#237; quedaron las huellas sanguinarias de los nuevos Herodes&lt;BR&gt;que masacraron ni&#241;os sin piedad alguna&lt;BR&gt;arranc&#225;ndolos de las manos amorosas de su madre&lt;BR&gt;para destrozarlos con crueldad.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Aqu&#237; quedaron en pedazos ensangrentados&lt;BR&gt;los cuerpos de hermanos nuestros&lt;BR&gt;que pagaron as&#237; el delito de so&#241;ar en un mundo sin cadenas.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Esta hermosa naturaleza que tu bondad nos regal&#243; para expandir la Vida&lt;BR&gt;fue violada y exsecrada&lt;BR&gt;por quienes quisieron destruir con sa&#241;a las humildes moradas&lt;BR&gt;donde tu pobre pueblo quiso alojar con entusiasmo&lt;BR&gt;la solidaridad, la verdad y la justicia.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&#191;C&#243;mo no expresarte hoy nuestros sentimientos de dolor e indignaci&#243;n,&lt;BR&gt;de perplejidad y estremecimiento&lt;BR&gt;cuando nos congregamos alrededor de un trozo de tierra&lt;BR&gt;donde el pecado de nuestro mundo&lt;BR&gt;tuvo una de sus m&#225;s atroces expresiones&lt;BR&gt;y donde experimentamos nuestra mayor impotencia&lt;BR&gt;frente a la fuerza destructora de los poderes que nos rigen?&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Solo el recuerdo de Jes&#250;s clavado en una cruz&lt;BR&gt;sufriendo el mismo suplicio de tu pueblo masacrado&lt;BR&gt;puede revelarnos con fuerza&lt;BR&gt;que lo m&#225;s humano de nuestra humanidad&lt;BR&gt;es invulnerable d los poderes de muerte que nos envuelven.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;Y as&#237; como los primeros cristianos&lt;BR&gt;se negaron a aceptar que la vida exuberante de Jes&#250;s&lt;BR&gt;pudiera encerrarse en una tumba&lt;BR&gt;y reconocieron en &#233;l al Viviente Supremo&lt;BR&gt;que quebraba las barreras de la muerte&lt;BR&gt;y que continuaba animando&lt;BR&gt;desde un cuerpo ya invulnerable al sufrimiento y a la muerte&lt;BR&gt;todas las construcciones de amor de nuestra historia,&lt;BR&gt;as&#237; queremos hoy agradecerte&lt;BR&gt;el que hayas hecho del crucificado&lt;BR&gt;tu Palabra m&#225;s desconcertante y fecunda&lt;BR&gt;que desde los excluidos de la historia&lt;BR&gt;proclama el valor indestructible de la Vida.&lt;BR&gt;&lt;BR&gt;&lt;/p&gt;
&lt;/CENTER&gt;&lt;/div&gt;
		
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