Desde los márgenes

Página oficial de Javier Giraldo Moreno, S.J.

Portada del sitio > Acciones jurídicas > Derechos de Petición > Derecho de Petición No. 12 al presidente Juan Manuel Santos

Derecho de Petición No. 12 al presidente Juan Manuel Santos

Viernes 18 de octubre de 2013, por Javier Giraldo M. , S.J.

Señor Presidente, de la manera más encarecida y urgente, “ordenar la entrega sano y salvo del joven BUENAVENTURA HOYOS HERNÁNDEZ, secuestrado por tropas paramilitares quienes actuaban a pocos metros de tropas oficiales en la vereda La Hoz, el pasado 31 de agosto, en un contexto en que los mismos paramilitares propalaron por toda la región su estrecha unidad de acción con las tropas oficiales” (…) y “sancionar a todo el personal que tomó parte en el ilícito y tomar medidas eficaces para conjurar la alianza criminal que se da desde hace muchos años en esa zona, entre las fuerzas armadas del Estado y los grupos paramilitares”

Bogotá, octubre 17 de 2013

Doctor
JUAN MANUEL SANTOS CALDERÓN
Presidente de la República
Ciudad

Ref:
Rad: EXT10-00099660 – Noviembre 3/2010
Rad: EXT11-000006335 – Enero 24/2011
Rad: EXT11-00014231 – Febrero 13/2011
OFI11-00007596 / JMSC 33020 – Enero 21/2011
OFI11-00014392 / JMSC 33020 – Febrero 15/ 2011
OFI11-00019116 / JMSC 33020 – Febrero 25/ 2011
Rad: EXT11-00034960 – Abril 11 /2011
OFI11-00036328 / JMSC 33020 – Abril 11 / 2011
Rad: EXT11-00061811 – Junio 28 / 2011
Rad: EXT11-00109596 - Noviembre 15 / 2011
Rad: EXT12-00064927 -Agosto 2 /2012
Rad: EXT12-00089778 –Octubre 17 / 2012
Rad: EXT13-00009186- Febrero 2 / 2013
Rad: EXT13-00035.864 - Abril 16/ 2013

De toda consideración.

En anterior derecho de petición, radicado en su despacho el 17 de septiembre de 2013, le solicité Señor Presidente, de la manera más encarecida y urgente, “ordenar la entrega sano y salvo del joven BUENAVENTURA HOYOS HERNÁNDEZ, secuestrado por tropas paramilitares quienes actuaban a pocos metros de tropas oficiales en la vereda La Hoz, el pasado 31 de agosto, en un contexto en que los mismos paramilitares propalaron por toda la región su estrecha unidad de acción con las tropas oficiales” (…) y “sancionar a todo el personal que tomó parte en el ilícito y tomar medidas eficaces para conjurar la alianza criminal que se da desde hace muchos años en esa zona, entre las fuerzas armadas del Estado y los grupos paramilitares”.

Después de la apremiante petición han ocurrido varios hechos: muchas comunidades de otros países, incluyendo congresistas de los Estados Unidos, se han dirigido a su Gobierno para sumarse a esta urgente solicitud, sin que hasta el momento haya surtido efecto alguno. Se le pidió, de la manera más apremiante, al Señor Vicepresidente Angelino Garzón, actuar con premura para salvarle la vida a la víctima, pero él se limitó a remitir la petición, con el recuento de los numerosos crímenes perpetrados por el Estado y el ParaEstado contra la Comunidad de Paz durante este año de 2013, a numerosas entidades, sin actuar personalmente ante los victimarios; esta ha sido la respuesta rutinaria de las instituciones del Estado frente a los centenares de crímenes de lesa humanidad de los cuales ha sido víctima la Comunidad de Paz de San José de Apartadó durante los últimos 16 años: cada funcionario o institución recibe la denuncia o constancia y la transcribe para enviársela a otros funcionarios o instituciones, sin que nadie haga absolutamente nada para enfrentar los hechos, lo que convierte al Estado en una oficina de correos que remite de despacho en despacho, en cadenas infinitas, todas las denuncias, sin que nadie emprenda acción alguna de su competencia. También nos reunimos con el Gobernador de Antioquia y su Secretario de Gobierno el pasado 18 de septiembre en la ciudad de Medellín, en compañía de 4 magistrados de la Corte Constitucional, pero él se limitó a decir que si algo ocurría en la zona, de lo cual él no estaba enterado, ahí estaba la fuerza pública para solucionarlo, sin tener en consideración que la fuerza pública en la zona hacía parte de los victimarios.

Entre el 6 y el 9 de octubre de 2013, la Comunidad de Paz convocó a una peregrinación a la zona de los hechos con el fin de buscar a los paramilitares y reclamar a la víctima a la vez que pedirles poner fin a su accionar criminal en la zona donde han asesinado a varias personas y desplazado a numerosas familias. El día 7 de octubre un grupo de 150 personas llegamos al poblado de Nuevo Antioquia, nido del paramilitarismo en la zona desde hace al menos dos décadas. Nos acompañaron varias organizaciones humanitarias de diversos países con personas provenientes de Inglaterra, Suiza, Francia, Alemania, Portugal, Estados Unidos, Canadá y México, así como delegaciones de comunidades indígenas del Cauca, La Guajira, La Sierra Nevada y el Chocó, un proceso campesino del Cauca y periodistas de varios medios. El grupo que partió de la vereda La Esperanza hacia Nuevo Antioquia encontró varias patrullas paramilitares en el camino, particularmente en los alrededores de la finca La Marina, de la vereda Playa Larga, numerosas veces denunciada como cuartel del paramilitarismo en la zona. En Nuevo Antioquia comprobamos el establecimiento de una nueva estrategia de encubrimiento del paramilitarismo, pues al reunirnos en el Comando de la Policía, su intendente nos explicó que el Ejército se retiró de allí hace dos meses y que los policías se limitan a controlar el centro urbano y no conocen en absoluto las áreas rurales, ni siquiera saben los nombres de las veredas. Al comentarles que por el área urbana se pasean reconocidos paramilitares oriundos de la región, respondieron que en sus controles sólo han descubierto 2 casos de antecedentes judiciales; todo esto demuestra que la tradicional estrategia de los “alias” hace que los paramilitares mantengan su hoja de vida limpia en los archivos judiciales ya que la autoría de los crímenes queda referida solamente a los nombres ficticios. También nos dijo la Policía que en Nuevo Antioquia no existe ahora ninguna autoridad civil; el control está, pues, en manos de un paramilitarismo de vieja data, judicialmente blindado mediante calculadas estrategias, que ya no usa trajes camuflados ni armas visibles, a la medida de las redes de informantes y cooperantes diseñadas por el ex Presidente Uribe dentro de una “legalidad” paraestatal, donde se decreta y ejecuta la muerte o desaparición de los que rehúsan ser cooptados para sus proyectos.

De Nuevo Antioquia los peregrinos nos dirigimos hacia la vereda Rodoxaly de San José de Apartadó, donde han ocurrido varios crímenes, entre ellos el asesinato de Don JOSÉ PACHECO, el pasado 9 de agosto, quien fue ahorcado en su propia vivienda, y varios desplazamientos de familias aterrorizadas. Tras 7 horas de camino llegamos al anochecer a Rodoxaly donde pudimos pernoctar en muchas casas abandonadas donde eran perceptibles los vestigios de huídas apresuradas dejando abandonados muchos enseres de supervivencia. Pudimos percibir en directo el ambiente de miedo que bloqueaba muchas comunicaciones.

El martes 8 de octubre un grupo de cerca de 80 personas nos dirigimos a la vereda Sabaleta donde al parecer los paramilitares tienen una permanencia más masiva y continua. Esperábamos encontrarlos allí pero sólo encontramos a pobladores con mucho temor. Pudimos finalmente establecer que el día anterior (el lunes 7) entre las 16:00 y 17:00 horas habían emigrado cerca de 200 de ellos subiendo una cuesta en dirección a la vereda La Hoz. Comprobamos también que la población de la zona conocía los crímenes perpetrados por los paramilitares en Rodoxaly y La Hoz e incluso muchos pobladores habían observado, el pasado 3 de septiembre, cuando los paramilitares pasaron por Sabaleta llevando amarrado al joven Buenaventura Hoyos. También comprobamos que el 7 de septiembre los paramilitares habían reunido a pobladores de Sabaleta para decirles que no tuvieran miedo de trabajar con ellos; más confidencialmente ya nos habían comentado que dicha exhortación la fundaban en el hecho de su estrecha coordinación con el Ejército, llegando a decir que ambas fuerzas se comunican previamente sus rutas de desplazamiento. Algo que nadie niega es que allí los paramilitares andan uniformados con trajes de camuflado y con armas visibles. Dado que su huída ocurrió pocas horas antes de nuestra visita, se imponía una interpretación lógica: desde Nuevo Antioquia les habrían comunicado que nos dirigíamos hacia allá y apresuradamente decidieron ocultarse.

El miércoles 9 de octubre salimos de Rodoxaly en dirección a la vereda Mulatos, pasando por la vereda La Hoz, sitio donde habían desaparecido a Buenaventura. Cerca de media hora después de salir de Rodoxaly, al cruzar una quebrada, nos sorprendieron varias ráfagas de fusil. Unánimemente todos leímos este signo como una “despedida” de los paramilitares desde sus escondites, en la cual, con el lenguaje de las balas, nos estaban diciendo: “no nos dejamos ver pero aquí estamos y aquí seguimos”. Fue una ardua jornada de 9 horas de camino en la que hubo que cruzar muchas veces los ríos crecidos por el crudo invierno. En la vereda La Hoz pudimos apreciar en una parte boscosa los dormitorios de los paramilitares, pero a ellos no los encontramos. A unos 300 metros de sus cambuches encontramos un campamento del Ejército. Varios militares bajaron a hacernos preguntas y se identificaron como integrantes del Batallón Vélez, de la Brigada XVII. Nos parecieron extrañas sus afirmaciones sobre el mando “in situ”: primero afirmaron un mando compartido entre los supuestos oficiales Castro y Rayo, luego afirmaron que el mando único estaba en cabeza de un supuesto “Sargento Guarán”, afirmaciones poco creíbles. Prometieron no tomar fotografías ni filmar a los peregrinos, pero luego los sorprendimos filmándonos y decidimos fotografiarlos con sus cámaras en acción. No podíamos dejar de recordar que el Batallón Vélez había participado en la horrenda masacre del 21 de febrero de 2005 en las veredas Mulatos y Resbalosa, y que justamente se habían encontrado y coordinado con los paramilitares en Nuevo Antioquia, según muchas confesiones que obran en el proceso; dado que nunca se ha hecho justicia ni el Gobierno ha querido depurar el Batallón Vélez ni la Brigada XVII a la cual pertenece dicho batallón, comprendimos perfectamente cómo a sólo 300 metros del dormitorio de los paramilitares estaba el campamento del Batallón Vélez. En el proceso judicial hay muchas confesiones sobre los enlaces entre dicho batallón y la Brigada XVII y la estructura paramilitar de Nuevo Antioquia. Al manifestarles a los oficiales que nos atendieron el propósito de la peregrinación, ellos dijeron que a los paramilitares es difícil encontrarlos porque “cuando los buscan, no los encuentran”. Durante 16 años la Brigada XVII nos ha dado la misma respuesta: “los buscamos y no los encontramos”. Así respondía el General Rito Alejo del Río en 1997, cuando los paramilitares tenían un retén, 24 horas sobre 24, en plena vía entre Apartadó y San José, a 5 minutos de la Base Militar del Barrio Policarpa de Apartadó: “es falso que existan paramilitares; yo mando a mis hombres a buscarlos y no los encuentran”. Ya nos hemos acostumbrado a ese lenguaje de la mentira. A todos nos pareció cínica la respuesta y absolutamente inaceptable. Era una nueva comprobación, en vivo y en directo, de la unidad de acción entre militares y paramilitares. La impresión que nos dejó dicha presencia militar en la zona era la de un campamento vacacional; no manifestaron tener informaciones concretas sobre los crímenes cometidos, ni siquiera sabían el nombre del desaparecido, pero afirmaban: “nos mandaron aquí porque hay problemas”.

Al finalizar nuestra peregrinación y antes de despedir a las diversas delegaciones, evaluamos la experiencia y nos preguntamos por qué los paramilitares se ocultaron y no quisieron dar la cara. Pensamos que la única respuesta es que no tienen ninguna manera de justificar sus crímenes y a lo único que le temen es a la verdad y a la transparencia; son hijos de las tinieblas y su mayor enemigo es la luz; son hijos de la perversidad y su mayor enemigo es la rectitud; son agentes de la muerte y le tienen pánico a la vida. Para todos quedó fuera de duda la unidad de acción entre la fuerza pública y dichas estructuras criminales.

Luego de toda esta comprobación moral en vivo y en directo, le vuelvo a suplicar, Señor Presidente, ordenar la entrega del desaparecido BUENAVENTURA HOYOS HERNÁNDEZ. La complicidad del Estado en el crimen está fuera de duda. La Desaparición forzada es un crimen de lesa humanidad que ningún Estado tiene derecho a perpetrar. Colombia ha firmado y ratificado la Convención Internacional y la Convención Interamericana contra las Desapariciones Forzadas, además de la Convención Interamericana de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como el Estatuto de Roma. Es su deber, Señor Presidente, ordenar la entrega sano y salvo de BUENAVENTURA a sus familiares y protegerlo contra toda retaliación.

Le anexo a esta petición el texto de la MEDIDA CAUTELAR No 301-13, contenida en la RESOLUCIÓN 4/2013 del 4 de octubre de 2013 de la COMISIÓN INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS, cuyo beneficiario es BUENAVENTURA HOYOS HERNÁNDEZ. Allí la Comisión le solicita al Gobierno de Colombia que:

“a) Adopte las medidas necesarias para determinar la situación y paradero de Buenaventura Hoyos Hernández, con el propósito de proteger sus derechos a la vida y la integridad personal;

b) Informe sobre las acciones adoptadas a fin de investigar los hechos que dieron lugar a la adopción de la presente medida cautelar”.

Nuevamente, pues, Señor Presidente, acogiéndome al Derecho de Petición consagrado en el artículo 23 de la Constitución Política, le ruego, le suplico encarecidamente y exijo en nombre de la humanidad, ordenar la entrega sano y salvo de Buenaventura Hoyos Hernández.

Le ruego responder dentro de los términos legales a la siguiente dirección: [ … ]

Atentamente,

Javier Giraldo Moreno, S. J.

¿Un mensaje, un comentario?

moderación a priori

Este foro es moderado a priori: su contribución sólo aparecerá una vez validada por un/a administrador/a del sitio.

¿Quién es usted?
Su mensaje

Para crear párrafos, deje simplemente líneas vacías.